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Con casco y chuteadores, estuvimos en el recinto deportivo que apuesta a volver en mayo. La tribuna de prensa es la más jodida.
La noticia de que el coloso de Ñuñork, según el ministro Sergio Bitar, de Obras Públicas, no tiene para cuándo tras el terremoto, volvió a parar las antenas del tablón patrio. Por eso La Cuarta se demoró menos que "El Hormiguero" en el aire para luquear en terreno qué tanta escoba hay en el Nacional, que, según dicen, recién en mayo podría abrir el portón.
El primer escaneo de Bitar dejó los nervios de punta, ya que la autoridad iba a encargarle al DictUC (empresa de ingeniería de la Cato) que viera qué tan pa'l gato quedaron los 16 pilares de la marquesina.
Por eso, casco en la mollera por si algún chascón nos confundía con el saquero de turno, fuimos al coliseo, donde a ojo de pájaro lo más funado es el quinto piso donde se ubica la prensa.
"Se perdió un 80% de lo hecho ahí. Se quebraron los vidrios y el cielo falso se cayó", contó Luciano Rojas, administrador del Nacional. Lo bueno es que ese sería el peor daño, porque lo de los pilares con una mano de gato tendría arreglo y ni siquiera sería necesario recurrir al DictUC.
El sacudón también alcanzó para que "algunas panderetas de la zona norte y sur se trizaran", agregó Rojas, pero el drama es recuperable. Por lo que la buena nueva es que el plazo de entrega podría ampliarse hasta fines de mayo", remató el administrador calmando al tablón.
Pero el jedi del MOP, Sergio Bitar, también le dejó la redonda a Don Tatán en otras hierbas: La construcción del techo pa' capear la lluvia. "La prioridad del país hoy es otra", dijo el ministro que se vira el 11 de marzo, pensando en ocupar esos 13 mil millones en otras obras.
Al toque llamamos a Gonzalo Mardones, el arquitecto asesor del futuro presi que le ha pegado al Nacional. Pero como chiste repetido verseó que el país tiene otras prioridades, optando por fumar la de la paz.
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