La hija de la Argandoña tuvo que comer en el patio, mientras el español disfrutaba de un filetito en la cena de apertura del ATP de Viña.
Llegó tempranito y marcada de cerca por Pablo Schilling. Estaba “feliz” y “orgullosa” de compartir una cena con Nadal. Pero Kel Calderón no sabía con la sorpresa que se iba a encontrar.
Tras varias chelitas y unos cuantos pisco sour, los invitados se sentaron. El español y el dueño de casa en la cabecera iluminada con velas, luego Raquel Argandoña y Lolo Peña, Jaime y Álvaro Fillol, Toni Nadal, Tomás González y Nicolás Massu.
¿Y la Kel? En las mesas del pellejo. Allí donde el filete a la plancha con camarones y papas gratinadas, el menú de la noche, había que comérselo rapidito porque estaba ubicada en el patio de la casa y la brisa marina calaba hasta los huesos.
Igual estaba feliz porque su novio musculín se encontraba en “éxtasis, porque “amo el deporte y Nadal es uno de los más grandes”.
Párrafo aparte para nuestro Fernando González, quien eligió estar con el “pueblo” antes de “robarle” cámara al quinto del mundo.
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