Aparte de los 325 millones de pesos que recibió sólo por venir a Chile, se puede ganar más de 40 palos en premios.
En las mañanas, a esa hora en que usted inspira para seguir roncando, Rafael Nadal se pone la bata y las pantuflas, camina a la ventana de su suite en el Hotel Sheraton Miramar y pierde su vista por un rato en la bahía de Valparaíso.
De ahí va moviendo los ojos, que se pasean lentamente por Cerro Placeres, Recreo y acaba en la avenida España, a los pies de la popular Caleta Abarca, que a esas horas de la madrugada luce vacía. Si le falta el puro nomás.
Rafa sabe que la ha hecho bien en su vida. Es brillante con la raquetita, herramienta con la que ha logrado 50 millones de dólares sólo en premios del ATP, porque si nos ponemos a contar lo que recibe por sus auspicios ahí colapsa cualquier calculadora.
En poco menos de una semana, Nadal no sólo ha recibido el aplauso del público chileno, sino que también los generosos bolsillos de los organizadores, quienes sólo por hacerlo venir a Viña del Mar le pasaron 325 millones de pesos.
Pero si usted cree que es lo único que ha recibido, está bien equivocado pues. Por ganar un torneo como el de Viña se echaría a la cuenta RUT 37 millones de la moneda criolla. Y si hace lo mismo en el dobles, cinco palitos y medio. Así, como si nada.
Y no es que sólo sume, porque la gracia es que tampoco pierde. Una semana en la pieza de donde mira Valparaíso le cuesta $2.600.000 a los organizadores. Y si fuera bolsero, tampoco hay problemas, porque Fernando González y el Nico Massú lo han estado invitado a comer marisquitos en el lugar más pirulo de la zona. Total, la casa invita.
¿Más? Gentilmente, los hermanos Fillol, los genios que trajeron a Chile al negocio del año, le ofrecieron pagarle el viaje en avión a Brasil, próxima escala de su escala en Latinoamérica.
Está casi demás decir que la ropa y las raquetas las puede ocupar por un minuto, sin que eso le cueste un chicle. Total, las empresas que figuran con su nombre en su cuerpo se desviven por su ídolo y ejemplo de vida.
¿Cómo retribuye el rey de la arcilla? Gana todo, le sonríe hasta al más pesado, va a las conferencias con la mejor de las caras y tira palabras bonitas, para que lo amen en cualquier parte del mundo.
Cómo ganarse el Kino todas las semanas como Nadal, ah. Fácil: levántese tempranito, no vaya nunca a una fiesta, no sea pololo, trabaje todo el día y, encima, búsquese un talento, que no sea escarbarse la ñata.
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