PORTADA >Ventanita Sentimental
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Estimado Doc:
Hace un tiempo que mi marido está empeñado en ser el hombre ideal. Ha hecho tratamientos para agrandar su pene y lee revistas para mejorar en el sexo, pero en su búsqueda me tiene botada. Lo espero cada noche en mi camita dispuesta a todo y le digo que el tamaño no importa y me encanta así, pero no hay caso. Lo malo es que un ex me anda cortejando y ya no aguanto más. Lo amo, pero no reacciona. Hasta le bailo y le hago otras cosas. ¿Qué me dice?¿Revivo ese amor pasado o espero a que esté listo mi hombre ideal?
DESESPERADA
Mi washis:
Creo que su marido está rallando la papa en su afán de convertirse en Manguacoman, el superhéroe del colchón. Aun cuando me parece loable que quiera ser un buen marido y un sex machine, eso de que pase todo el día leyendo revistas triple equis mientras se estira la corneta es muy freak, por decirlo suave.
Lo penca es que perdió la brújula y en su enfermiza adoración al mono diabólico la tiene a usted pasando necesidades y con la planta carnívora reseca, pese a que le ha hecho coreografías de "La Mayonesa" y "El Kulikitaca" y cada noche lo espera en el catre estirada como pantera y mordiéndose los labios. La verdad, así dan ganas de tirar la toalla altiro.
Creo que debe hablar con él y pedirle que vaya donde un electricista para que le revise los cables. Dígale que si no cambia no le servirá de nada tener la manguera de 3 metros, porque usted le dará el tremendo chute.
Hola, Doc:
Lo felicito por sus consejos. Aparte de ser buenos, me hacen reír. Soy una chica de 20 y mi problema es que cada vez que estoy con un hombre aprovecho de satisfacer mis ganas. Lo malo es que pololeo hace un año y medio. Él trabaja de 8 am a 8 pm, paso todo el día sola y me es imposible no hacer nada cuando los hombres se acercan. Es que me encantan. He intentado terminar con él para no hacer cochinadas a sus espaldas, pero no quiere, y eso que no he hecho nada para que se aferre tanto a mí. Guíeme por el buen camino.
CHICA INFIEL
Teterita:
Ese deseo insaciable por poner los ojitos blancos tiene un nombre, pero antes de dar un diagnóstico certero tendría que estudiarla más a fondo en mi laboratorio. Fuera de broma, andar a los fierrazos con Pedro, Juan y Diego, por más que le gusten los hombres, no es un motivo de orgullo, ya que además de dejarle la nuca como rodilla de zapatero a su pololo es mal visto y a la larga siempre deja un sentimiento de tristeza, soledad y dolor, ¿o no? Creo que debiera ver la forma de autocontrolarse y además de placer buscar afecto. ¡Ah! Con ese pololo ausente no tiene nada que hacer. Un beso.
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