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La Cuarta decía:
Ni un respeto: Axl rose hizo lo que quiso
Veinticinco minutos después de la medianoche, con tres horas de retraso según lo que decían las entradas, 21 horas, Axl Rose se subió al escenario del Movistar Arena.
El público, unas 15 mil personas, lo recibió entre pifias, pero con los primeros acordes de "Chinese Democracy" y después con "Welcome to the jungle", la gallá olvidó de una la plantada que el gringo les hizo pegarse desde las 18.30 y se entregaron al rock del líder y único sobreviviente de los noventeros Guns N' Roses.
La entrega fue tal que no habían pasado tres canciones y ya tenía sobre el escenario tres banderas chilenas, una de las cuales venía con la leyenda "Live Guns".
Ya a los 15 minutos de show todos estaban entregados. Gritaban cada movimiento del rokero, incluso los gestos obscenos o cuando se iba tras al escenario a recuperar el aire, porque el físico ya no le da como en 1992 cuando corrió y cantó en el Nacional, al que también llegó con horas de retraso.
Dos veces fue cambiada la hora de llegada de Axl. En un principio se lo esperaba a las 20.30 horas, después se habló de las 22.30, pero recién a las 23.22 aterrizó el jet privado que lo traía desde Uruguay.
El único sobreviviente de los originales intérpretes de "Paradise City" venía vestido con un sombrero negro tipo vaquero, camisa negra y una chaqueta platinada. Sin pescar a nadie, se subió a una de las dos van que esperaban y que lo llevaron soplao al Movistar Arena, al que llegó a las 23.53 y se metió al camarín.
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