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ale tituló:

La Luli, a pesar de la dieta, esta para invitarla a un "asado"

La Cuarta decía:
Luli aguacha los flotadores con hormonas y ensaladas

La rucia de hablar cantadito asegura que se obsesionó tanto con los pelambres a su peso que empezó a bajar como mala de la testa. Y los resultados están a la vista: Le faltan sólo cuatro kilates para llegar a su meta de 50.

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por Alberto Brieba Lübbert | 07.05.2010

El 2009 no fue un buen año para Nicole Moreno, más conocida como "Luli Love". Si bien no le faltó el laburo y encontró el amor, el hecho de que le hayan dicho que estaba gorda, la dejó por los suelos. Pasó triste varios meses hasta que recuperó la sonrisa y se puso a sudar la gota obesa para quedar como la cochita rica y con cintura que se ve ahora. 

De paso, nos contó cómo lo hizo para combatir la grasita que tenía en sus ya desaparecidos flotadores. 

- ¿Te costó mucho sobreponerte a que te dijeran "gorda"? 

- Fue un daño sicológico terrible. De hecho hasta el día de hoy sufro con el tema, pero en el verano fue más fuerte. Por eso me retiré un tiempo de los medios. 

- ¿En "Fiebre de Baile" te comentaron que estabas pasadita?

- Sí, un momento muy difícil. Justo estaba partiendo con el baile, que era lo que más quería, y que me digan que estaba gorda, fue lapidario. Aparte que venía llegando de mis vacaciones en Punta del Este, con todo lo que eso significa. Me obsesioné. Altiro quise lograr un peso de 50 kilos. Ahora me faltan cuatro. 

- ¿Cuánto estabas pesando en ese tiempo? 

- Estaba con 13 kilos más. Ahora voy en 54 y medio. 

- ¿Ibas al gimnasio antes?

- Sí, siempre. Me puse a levantar pesas y se me formó mucha masa muscular. Entrenaba dos horas siempre y con mucho peso. Eso me cambió mis piernas, mis brazos. Me hizo mal el personal trainer que tenía, pero el de ahora me ha hecho muy bien, es fabuloso, ¿se nota? 

- ¿Cómo se llama?

- Luis Ávila. Entrena a Pato Laguna y a Pamela Díaz. Mi rutina consiste en llegar a las 7 AM. Primero parto con una profesora, repeticiones con poco peso. Después, la primera clase empieza a las 8.30. De ahí, a las 9.30, empiezo con mi personal. Y ahí no para la cosa. En la tarde vengo  tres veces a la semana a bailar. También tengo una bicicleta rosada y salgo a andar cerca de mi casa. 

- ¿Y cuándo partió este proceso que parece agotador?

- En enero me puse a full y a dieta. 

- Hacer dieta, ¡noooo!

- Me costó un mundo. En octubre me dijeron que estaba gorda y ahí empecé a cuidarme más. Igual me daba mis gustos, no te lo voy a negar. Un heladito los domingos con mi hijo...

- ¿Cómo es el tema del manye?

- Antes comía normal. Ahora dejé todas las cosas ricas. Como ensalada, siempre de un color. En mi menú había mucha comida rápida, ya no, ahora puras ensaladas, apio palta.

- ¿Costó?

- Sí, pero ahora no me dan ganas de comerme ni un chocolate. Si me quiero comer algo dulce, me compro una barrita. Son 89 calorías nomás.

 

INYECCIONES

 

No solamente el gimnasio y la dieta han permitido a Luli tener la cintura de avispa que posee hoy. También se ayudó hasta la semana pasada con un tratamiento de hormonas que le  suministró el doctor Ivanhoe  Ortega: "De repente estaba tan desesperada con bajar de peso, que me recomendaron a ese doctor. Él es un cirujano plástico que trajo un tratamiento de Estados Unidos. Son unas hormonas que te inyectas cada día, que solamente las desarrollan las embarazadas. Él te enseña a  inyectártelas. Estuve 23 días comiendo 500 calorías diarias. De hecho ya no me da ni hambre ahora. 

- ¿Esas hormonas tienen efectos secundarios? No vaya a llegar un día Cabanas y te deja embarazada de quintillizos.

- Jajajá, no, no pasa nada. Sería como la Coté López. Pero no, estoy muy joven. 

- ¿Qué dice tu pololo  ahora?

- Primera vez que estoy con un hombre tan exigente. Se fija en todos los detalles, desde que me maquillo, con qué ropa ando. Si fuera por él que anduviera todo el día maquillada, con tacos y cocinando. Él está muy feliz con mi bajada de peso, que hice por mí.

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