Lunes 4 de Abril de 2011
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Santoral Isidro
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Petazeta armó la grande luciendo un corsé y un sentador calzón.
Sin habla quedaron los californianos presentes ayer en la segunda jornada y final del primer Lollapalooza chileno. A las 13 horas apareció en escena en el Parque O'Higgins la deliciosa rapera española Mala Rodríguez, luciendo un espectacular corsé, un sentador calzón y calcetas rosadas.
Con ese look se transformó lejos en la figura más hot de los días del festival, y dejó aún más la grande cantando sus prendidas rimas y temones buenos para el vacilón.
Finalizado su espectáculo, la chicuela nos dijo: "Este show me recordó mis primeros conciertos, porque hace mucho que no cantaba de día. La gente estaba con ganas de curiosear y fue toda una motivación sentirlo".
Sobre su look terrible de sexy, en onda Lady Gaga la petazeta explicó: "Es ropa que me hace la diseñadora Vivian Blue, que vive en Barcelona. Son creaciones retro, románticas y originales. Ella viste a mi personaje que representa a una guerrera que trepa, salta, llora, ama, odia y siente miedo. Es muy sexy y es así porque la verdad es lo más sexy que hay".
FLAMING LIPS LLENÓ EL PARQUE DE LOCURA
En términos visuales, de sorpresa y entretención, los cabros de Flaming Lips dejaron la vara terrible de alta gracias a su siempre regada puesta en escena.
Para comenzar, su demente y pelusón cantante Wayne Coyne se metió dentro de un globo transparente y caminó en medio del público, también cantó completito un tema arriba de un sociate con traje de gorila (lo que se ve en la foto) y agradeció como enfermo el cariño que la barra chilena le brindó durante su pasada en la segunda etapa del Lollapalooza.
Además la performance le llevó caleta de globos que hicieron jugar a toda la barra, al mismo Coyne disparando confetis como loco de patio, la aparición de un mono verde tamaño XL y una pantalla gigante que le llevó imágenes terrible de psicodélicas y que le gustaron tanto a grandes como a pitufos.
Como los chicuelos llevan tocando desde 1983, igual nomás se lucieron con temas de todos sus discos, y cerraron con su emotivo e irrepetible hit Race for the price.
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