Lunes 23 de Julio de 2012
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Gloria Jara repasó el perfil de la mujer criolla.
No hay que ser muy viajeros para cachar que el contexto social criollo es bastante distinto al del resto del vecindario.
Es que en el culo del mundo las cosas se ven distintas, y así lo comprobó en pocos días la modelo Gloria Jara, exportación no tradicional del Paraguay, quien hace poquito se hizo conocida en nuestro país gracias a un impasse con Iván Zamorano.
“Las chilenas son extremadamente recatadas y se cuidan mucho del qué dirán”, analizó de entrada la pequeña pero contundente ricura de signo Capricornio y monumentales medidas 100/63/100.
Claro, la chiquilla viene de una tierra bastante más relajada, donde comenzó su carrera como “chica erótica” y al tiempo derivó en vedette y “chica show”, algo así como el concepto de “showoman” que tenemos por acato. “La cultura entre mi país y Chile es muy diferente”, filosofó, agregando que “al final todas llegamos a lo mismo y hacemos locuras”.
Recién llegada para probar suerte en algún espectáculo revisteril, la paragua confesó que hace rato le tenía ganas a nuestro país ya que hasta ahora dos chilenos le han vendido la pescada. El primero, un fotógrafo criollo radicado en sus tierras; y el segundo, un empresario del norte con quien incluso estuvo de novia, hasta que cachó que en Chago le salían las mansas protuberancias.
Sobre las gracias del macho chilensis, Gloria respondió lo típico. Ni buenos amantes ni fogosos aventureros. Al igual que otras extranjeras, a Jara le gusta la carne local “porque el chileno es muy buen hombre. Muy caballero y atento”.
Declarada como una apasionada y exigente a la hora del amor, la chiquilla participó en los programas “Baila Conmigo” y “Calle 7” de la televisión paraguaya, hasta que decidió venir a Chile “para seguir los pasos de Marlen Olivari”… ¿dónde hemos escuchado eso?
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