Para el día del amor le pedirá a su pierno que se disfrace de policía y la arreste.
¿Quién no se pegaría un mariscal para estar con esta ricura? Bueno, esa es la fórmula que tiene Gisela Molinero para preparar a su macho antes de entrar al ring de cuatro perillas.
Esta receta nos la contó la escultural che cuando le preguntamos si tenía alguna historia de San Valentín que contarnos, y nos dejó muy claro que no era de celebrar fechas, sino de pasar bien momentos: "No soy ese tipo de minas que celebra cada mes y cosas así".
-¿Pero ni siquiera el día del amorsh?
- Bueno, salimos a comer, por lo general a marisquerías pues siempre estamos en Viña para esa fecha.
-O sea, la noche de 14 es con tutti...
- Jajajá, claaaaaro, dicen que los mariscos son afrodisíacos, ¿o no?
- Ahí no sé, me lo tiene que decir usted, mijita.
- Eso es lo que dicen, habrá que probarlo.
- Y pa'l bebestible, ¿le pone algo?
- Por supuesto, un mariscal se come con un vinito blanco.
- Así me gusta, ¿y algo especial para el mambo de la noche?
- Jajajá, es que me da vergüenza...
- Pero no se preocupe, que del terruño no sale.
- Este, bueno, le pedí a mi pareja (el ex pelotero, Patricio Galaz) que esta vez se ponga un disfraz.
- ¡Pillina!, ¿y de qué sería?
- De policía, con esposas y todo...
- ¿Onda esposada a la cama y todo?
- Jajajá, quizás algo así, no sé, que se den las cosas como tengan que ser.
- ¿Porqué con disfraz?
- Es que como yo siempre me tengo que disfrazar en el trabajo, no me llama mucho la atención hacerlo yo, pero me encantaría verlo así a él.
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