Tata british andaba cufifo y le bajó la pasión: casi pierde su joyita.
La vida de Kenneth Guillespie, un tata inglés de 64 años, era la típica de los curados hasta que un arranque de pasión lo lanzó a la fama como al chileno que hace casi 15 las pagó caro por hacer el amor con un rodamiento.
El oriundo de Blackburn, una ciudad cercana a Liverpool, tenía por costumbre recorrer los bares para entrar en calor en el gélido otoño inglés.
Así, de pub en pub, comenzó a quedar descabezado, como siempre. Dejó en alguna parte a los amigos y se fue sin llamar a su radiotaxi favorito y piola, sólo armado con unos pack de cervecita.
La noche estaba helada, pero el corazón y la pasión tenían a Kenneth ardiendo. Con sus ojos -ya más inútiles que los de un títere de pobres- no cachó a ninguna moza con taxímetro, que a esa hora, tipín 23.30 ya estaban guardadas solitas o con su respectivo guatero con uñas.
“¡Dónde hallo una mina, conchemimare!”, se le escuchó gritar. Nadie le respondió... Hasta que vio un inocente muñeco de nieve que habían levantado unos niños.
Le metió conversa con su lengua traposa, pero el muñeco no lo pescó, aunque se anduvo derritiendo por el aliento a dragón de Kenneth.
Le dijo, tiernamente: “Compadre, estoy que quemó. Usted sabe. Me podría dar la pasada”. La figura de nieve siguió mutis y sólo la noche fue testigo de las palabras desesperadas del tata cufifo: “Ya, si no querís por las buenas, lo querís por las malas. ¡Vamos!”.
Kenneth sacó a tomar frío su muñeco y, entre ternura y fuerza, lo introdujo en el ídem de nieve.
Así estaba, cuando cachó algo que le espantó la curadera: su pene quedó pegado en el interior del mono de nieve.
Los alaridos de Kenneth despertaron a los vecinos, que lo hallaron en el suelo retorciéndose de dolor.
Fue internado en el Hospital North Central, donde le diagnosticaron graves quemadura y principio de gangrena, que casi le cuesta su querido muñeco.
¿Y el de nieve? Pese a que el caregallo lo estaba derritiendo, se podía apreciar una sonrisa de doble satisfacción: por el momento pasado y el castigo físico y moral a Kenneth, que es el hazmerreír del Reino Unido.
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