PORTADA >Vuelta al Mundo
SUSCRIBE RSS
Tan fome era la vida de un pobre japonés residente en Tokio, que el hombrón no encontró mejor remedio para su soledad que casarse con su almohada, a la que incluso le compró un vestido de novia para darle más seriedad a la ceremonia matrimonial.
El protagonista de esta patética historia de amor se llama Lee Jin-gyu, quien hace un tiempo se compró uno de los llamados "almohadones para abrazar", con la figura de su dibujo animado favorito.
"Estaba completamente obsesionado con la almohada. La llevaba a pasear y a comprar, e incluso solía ir con ella a la feria de diversiones y subían juntos a todos los juegos y atracciones", sapeó un amigo del orate nipón.
publicidad