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Rollos y flotador de grasa son fijos en los casados

El "sí, quiero" deja como rana de cuento


Los hombres y mujeres casados, ya sea por el civil o la iglesia, tienen por lo menos el doble de riesgo de volverse guatones y andar con las charchas colgando, asegura un estudio de peso publicado ayer en Grecia. Los rollos en la ponchera y el famoso flotador de grasa que achaca a tantas evas son los problemas más extendidos entre la gente que dice "sí, quiero" ante el cura o el oficial civil, y después se pone a comer como chinche en su nido de recién casados.

 

Según el informe aparecido en el diario Kathimerini y que se presentará en una conferencia sobre obesidad en Atenas, los casados se ponen buenos para el mastique "debido a la mala alimentación y a la falta de ejercicio". El estudio se basó en una muestra de 17 mil 341 griegos de entre 20 y 70 años.

 

"Los resultados de la encuesta revelan que los hombres tienen tres veces más posibilidades que sus pares solteros de padecer esa forma de obesidad", señaló a la prensa el presidente de la Asociación Helénica para la Obesidad, el profesor Dimitris Kiortsis. En el caso de las mujeres, las que contrajeron matrimonio tienen el doble de riesgo de convertirse en focas que las que siguen solteras.

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