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No
es difícil que nos encontremos en la inconfortable
situación de descubrir que nuestro cónyuge dejó
de amarnos y que la vida de pareja se está haciendo
cada vez más forzada.
Para muchos este descubrimiento es el término de sus
vidas y se siente como si todo se derrumbara alrededor, y
no se sabe como reaccionar, ni que hacer. Este tema no le
dirá como lograr que su pareja vuelva a amarlo o amarla,
pero si le dará algunas indicaciones para que, en caso
de sufrir esta desilusión, la situación no lo
sorprenda ni lo dañe interiormente.
Cuando una persona se enfrenta a este trance, la primera reacción
es de desconcierto, y todas las cosas que nos rodean empiezan
a perder significado. Lo peor es que se cae en un estado en
el que no es posible vislumbrar salidas o soluciones.
La pregunta lógica es: ¿Qué podemos hacer
cuando todo parece esfumarse y desaparecer?
La verdad que el o la afectada no parecen tener muchas opciones,
pero lo primero que debe hacerse es cerciorarse que nuestras
sospechas son reales y no una falsa alarma de que hemos perdido
a nuestra pareja. Esto suele ser muy importante porque muchas
personas se dejan llevar por una impresión errónea
y aceptan con fatalismo un desamor que no es tal, y con ello
no sólo pierden al ser querido, sino que desechan las
posibilidades de reencauzar la relación. En muchas
oportunidades se puede dar la sensación de desamor
debido a un malestar, a una preocupación o a otras
situaciones pasajeras, por eso es indispensable establecer
realmente si nuestras sospechas de que hemos dejado de inspirar
amor a nuestra pareja son ciertas.
Si nuestras sospechas son reales y todo indica que es el final
definitivo, lo primero que debe hacerse es tratar de lograr
la paz con uno mismo, lo que generalmente no es una tarea
fácil, y seguidamente asumir los hechos tal como son.
Posteriormente, cuando los hechos se han consumado y la ruptura
nos ha dejado en cero, lo mejor es buscar refugio en familiares
y amigos que nos ayudarán a rehacer nuestra vida, dejando
atrás todo este pasado pero sin olvidarlo.
LA REFLEXION
En muchos casos, cuando los especialistas intervienen, la
primera recomendación que dan es la de reflexionar
con detenimiento sobre lo sucedido. El análisis y las
experiencias vividas, aunwque desagradables, son muy importantes
para prevenir nuevos traspiés sentimentales en lo sucesivo.
Los expecialistas dicen que en estos casos lo fundamental
es mantener el equilibrio emocional, cosa nada fácil
porque se ha perdido a la mitad de nuestro ser, pero nada
se puede hacer al respecto salvo mirar hacia el futuro pensando
en no volver a cometer los mismos errores.
Una cosa debe tenerse en cuenta. Pasado el primer impacto
de una ruptura, el afectado no debe lanzarse a una búsqueda
ciega de un reemplazante. Un comportamiento de esa forma sólo
serviría para dar forma a un nuevo desengaño
y, por ende, a un nuevo fracaso que puede tener serias consecuencias
síquicas. La aparición de una nueva pareja siempre
se produce de manera espontánea y sin necesidad que
nos dediquemos a buscar compañero o compañera
con desesperación.
Todo el descalabro que se ha producido dentro de nosotros
porque la persona amada se ha marchado, debe tomarse con calma.
Es cierto que ya no estaremos junto a ella, ni haremos el
amor con nuestra pareja y las noches serán realmente
diferentes, pero también hay que pensar que ahora somo
los únicos responsables de nuestra felicidad y que
no debemos depender de nadie para lograrlo.
ALGO
MAS QUE FRECUENTE
Los sicólogos consideran que este tipo de rupturas
sentimentales son absolutamente frecuente entre los matrimonios
formados por personas de entre 25 y 45 años. De paso
diremos que los novios también pueden sufrir experiencias
de este tipo, aunque no medie una libreta del civil de por
medio.
Una cosa es real cuando se producen estos rompimientos, ninguno
de los dos vuelve a ser la misma persona una vez que se ha
adoptado una decisión de este tipo. Los cambios que
produce una separación son muy profundos y, en muchos
casos, sus efectos pueden hacerse sentir por el resto de la
vida.
Para hacer más comprensibles estas situaciones nada
mejor que un ejemplo real sacado de los archivos de nuestro
colaboradores en que una pareja logró darse cuenta
a tiempo de sus problemas.
"Adriana comenzó a nortar que las cosas no andaban
bien con su marido. Uno de los síntomas más
notorios fue el distanciamiento de los momentos íntimos,
además, cuando hacían el amor las cosas no tenían
el mismo calor ni la misma emoción de antes.
"Ella se daba cuenta que la relación había
iniciado un camino cuesta abajo y, por lo tanto, empezó
a poner un mayor esfuerzo buscando seducir a su esposo dándole
las máximas satisfacciones que le era posible dar.
Pese a esto, él no reaccionaba, parecía distante
y sin interés por el cuerpo de su mujer. Era evidente
que algo no funcionaba como es debido pero ninguno de los
dos se atrevía a hablar abiertamente del tema, aunque
ambos vislumbraban de que un desenlace podría producirse
de un momento a otro. Al parecer, ambos mantenían la
secreta esperanza de que todo fuera solo una especulación.
Sin embargo, el momento temido se produjo.
Una noche se acostaron como de costumbre y ella empezó
a acariciarlo con dulzura. El pene del hombre comenzó
a erectarse lemntamente aunque no sentía deseos de
hacer el amor. De todas formas, y de malas ganas la penetró.
Tan poco interés sintió que no esperó
que su mujer llegara al orgasmo y eyaculó en su primer
impulso. Entonces ella explotó. Se sintió despreciada
y rompió a llorar.
Es posible que las cosas hubieran sido diferente si ambos
hubieran intentado hablar. El hombre, desorientado, no sabía
cómo reaccionar ante el llanto de su esposa y frente
a la situación sólo atino a tratar de consolar
a su mujer dejando la conversación para más
adelante, cuando todo estuviera más calmado.
A los pocos días él le habló y ella escuchó
con resignación lo que sabía que vendría.
No fue agradable para ninguno pero ambos aprendieron que las
cosas no deben guardarse y que el silencio sólo puede
producir situaciones negativas. Afortunadamente ambos entendieron
la lección y han rehecho sus respectivas vidas amorosas".
ALGUNAS IDEAS
Visto este ejemplo queda en claro que el diálogo es
uno de los pilares básicos sobre el cual descansa la
relación. Sin embargo, esta comunicación debe
manejarse con respeto y sentido común.
Los especialistas aconsejan que deben evitarse todas las especulaciones
que puedan hacer peligrar la estabilidad emocional del compañero
y cuando las sospecha se hace presente, lo mejor es sentarse
a conversar las cosas y mientras antes mejor. La idea que
los sicólogos es que las parejas no deben esperar que
los acontecimientos los superen y que aunque duelan, hay que
sacarlos a la luz para que no se transformen en fantasmas
permanentes.
Es cierto que reencauzarse en la vida sentimental no resulta
fácil, sin embargo, según un antiguo proverbio
chino "se aprende mucho más de los fracasos que
de las victorias".
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