27 de mayo del 2001

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CUANDO LA MAGIA DESAPARECE EN LA PAREJA

Las crisis matrimoniales no siempre se superan, y aunque la pareja siga junta la relación se deteriora. En muchos casos se descubre que el amor se esfumó y o se ven salidas o soluciones a la situación.


No es difícil que nos encontremos en la inconfortable situación de descubrir que nuestro cónyuge dejó de amarnos y que la vida de pareja se está haciendo cada vez más forzada.

Para muchos este descubrimiento es el término de sus vidas y se siente como si todo se derrumbara alrededor, y no se sabe como reaccionar, ni que hacer. Este tema no le dirá como lograr que su pareja vuelva a amarlo o amarla, pero si le dará algunas indicaciones para que, en caso de sufrir esta desilusión, la situación no lo sorprenda ni lo dañe interiormente.

Cuando una persona se enfrenta a este trance, la primera reacción es de desconcierto, y todas las cosas que nos rodean empiezan a perder significado. Lo peor es que se cae en un estado en el que no es posible vislumbrar salidas o soluciones.

La pregunta lógica es: ¿Qué podemos hacer cuando todo parece esfumarse y desaparecer?

La verdad que el o la afectada no parecen tener muchas opciones, pero lo primero que debe hacerse es cerciorarse que nuestras sospechas son reales y no una falsa alarma de que hemos perdido a nuestra pareja. Esto suele ser muy importante porque muchas personas se dejan llevar por una impresión errónea y aceptan con fatalismo un desamor que no es tal, y con ello no sólo pierden al ser querido, sino que desechan las posibilidades de reencauzar la relación. En muchas oportunidades se puede dar la sensación de desamor debido a un malestar, a una preocupación o a otras situaciones pasajeras, por eso es indispensable establecer realmente si nuestras sospechas de que hemos dejado de inspirar amor a nuestra pareja son ciertas.

Si nuestras sospechas son reales y todo indica que es el final definitivo, lo primero que debe hacerse es tratar de lograr la paz con uno mismo, lo que generalmente no es una tarea fácil, y seguidamente asumir los hechos tal como son.

Posteriormente, cuando los hechos se han consumado y la ruptura nos ha dejado en cero, lo mejor es buscar refugio en familiares y amigos que nos ayudarán a rehacer nuestra vida, dejando atrás todo este pasado pero sin olvidarlo.

LA REFLEXION

En muchos casos, cuando los especialistas intervienen, la primera recomendación que dan es la de reflexionar con detenimiento sobre lo sucedido. El análisis y las experiencias vividas, aunwque desagradables, son muy importantes para prevenir nuevos traspiés sentimentales en lo sucesivo. Los expecialistas dicen que en estos casos lo fundamental es mantener el equilibrio emocional, cosa nada fácil porque se ha perdido a la mitad de nuestro ser, pero nada se puede hacer al respecto salvo mirar hacia el futuro pensando en no volver a cometer los mismos errores.

Una cosa debe tenerse en cuenta. Pasado el primer impacto de una ruptura, el afectado no debe lanzarse a una búsqueda ciega de un reemplazante. Un comportamiento de esa forma sólo serviría para dar forma a un nuevo desengaño y, por ende, a un nuevo fracaso que puede tener serias consecuencias síquicas. La aparición de una nueva pareja siempre se produce de manera espontánea y sin necesidad que nos dediquemos a buscar compañero o compañera con desesperación.

Todo el descalabro que se ha producido dentro de nosotros porque la persona amada se ha marchado, debe tomarse con calma. Es cierto que ya no estaremos junto a ella, ni haremos el amor con nuestra pareja y las noches serán realmente diferentes, pero también hay que pensar que ahora somo los únicos responsables de nuestra felicidad y que no debemos depender de nadie para lograrlo.

ALGO MAS QUE FRECUENTE
Los sicólogos consideran que este tipo de rupturas sentimentales son absolutamente frecuente entre los matrimonios formados por personas de entre 25 y 45 años. De paso diremos que los novios también pueden sufrir experiencias de este tipo, aunque no medie una libreta del civil de por medio.

Una cosa es real cuando se producen estos rompimientos, ninguno de los dos vuelve a ser la misma persona una vez que se ha adoptado una decisión de este tipo. Los cambios que produce una separación son muy profundos y, en muchos casos, sus efectos pueden hacerse sentir por el resto de la vida.

Para hacer más comprensibles estas situaciones nada mejor que un ejemplo real sacado de los archivos de nuestro colaboradores en que una pareja logró darse cuenta a tiempo de sus problemas.

"Adriana comenzó a nortar que las cosas no andaban bien con su marido. Uno de los síntomas más notorios fue el distanciamiento de los momentos íntimos, además, cuando hacían el amor las cosas no tenían el mismo calor ni la misma emoción de antes.

"Ella se daba cuenta que la relación había iniciado un camino cuesta abajo y, por lo tanto, empezó a poner un mayor esfuerzo buscando seducir a su esposo dándole las máximas satisfacciones que le era posible dar. Pese a esto, él no reaccionaba, parecía distante y sin interés por el cuerpo de su mujer. Era evidente que algo no funcionaba como es debido pero ninguno de los dos se atrevía a hablar abiertamente del tema, aunque ambos vislumbraban de que un desenlace podría producirse de un momento a otro. Al parecer, ambos mantenían la secreta esperanza de que todo fuera solo una especulación. Sin embargo, el momento temido se produjo.

Una noche se acostaron como de costumbre y ella empezó a acariciarlo con dulzura. El pene del hombre comenzó a erectarse lemntamente aunque no sentía deseos de hacer el amor. De todas formas, y de malas ganas la penetró. Tan poco interés sintió que no esperó que su mujer llegara al orgasmo y eyaculó en su primer impulso. Entonces ella explotó. Se sintió despreciada y rompió a llorar.

Es posible que las cosas hubieran sido diferente si ambos hubieran intentado hablar. El hombre, desorientado, no sabía cómo reaccionar ante el llanto de su esposa y frente a la situación sólo atino a tratar de consolar a su mujer dejando la conversación para más adelante, cuando todo estuviera más calmado.

A los pocos días él le habló y ella escuchó con resignación lo que sabía que vendría. No fue agradable para ninguno pero ambos aprendieron que las cosas no deben guardarse y que el silencio sólo puede producir situaciones negativas. Afortunadamente ambos entendieron la lección y han rehecho sus respectivas vidas amorosas".

ALGUNAS IDEAS
Visto este ejemplo queda en claro que el diálogo es uno de los pilares básicos sobre el cual descansa la relación. Sin embargo, esta comunicación debe manejarse con respeto y sentido común.

Los especialistas aconsejan que deben evitarse todas las especulaciones que puedan hacer peligrar la estabilidad emocional del compañero y cuando las sospecha se hace presente, lo mejor es sentarse a conversar las cosas y mientras antes mejor. La idea que los sicólogos es que las parejas no deben esperar que los acontecimientos los superen y que aunque duelan, hay que sacarlos a la luz para que no se transformen en fantasmas permanentes.

Es cierto que reencauzarse en la vida sentimental no resulta fácil, sin embargo, según un antiguo proverbio chino "se aprende mucho más de los fracasos que de las victorias".

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