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En
este viaje por la vida, en que están dos vidas frente
a frente, siempre ocurre una respuesta: atracción y
conquista ; seguir el camino, porque no hubo interés
de profundizar esa relación o se inicia y mantiene
una amistad, o simplemente se olvida.
Si ocurre la atracción, comienza la respuesta del cuerpo,
comienza la necesidad del roce, del trato frecuente, de esto
surge la seducción y el flechazo, y como en primavera
nacen y brotan las plantas, crecen las flores, o se marchitan,
el comienzo de una nueva relación, se asemeja al brotar
de la primavera.
El flechazo es el impacto emocional que se produce al conocer
a otra persona y quedar sencillamente paralizado, prendado,
sorprendido.
Es un estado de fascinación permanente, escuché
decir a un ser querido que estaba flechado, con mucho dolor
de mi parte, "me gusta todo lo que hace", es algo
misterioso y sorprendente, es una especie de trastorno o locura
de la atención, es como si no pudiera encontrar otro
lado desde donde mirar.
Es como un arrebato sorprendente y delicioso, a veces es tan
fuerte, que quema, que arde, que nutre, que no te deja pensar,
que ni siquiera se plantea si ese otro es adecuado para compartir
la vida.
Todo va tan rápido, que cuando se repara en lo que
está pasando, uno se ve atrapado entre las redes del
otro, el vértigo afectivo que se vive generalmente
produce grandes cambios internos, hay una mezcla de encantamiento
dulce y alegría gozosa, que solo la poesía puede
describir, tan frecuente y recurrida en esos momentos.
Pero el flechazo se queda muchas veces en la superficie del
encuentro, es como un espejismo, que cristaliza como la nieve
en los árboles secos del invierno.
Es la idealización, es enamorarse del concepto aprendido
y vivido del amor, se idealiza tanto al otro que muchas veces
no coincide con la realidad, y viene por supuesto el desencuentro,
el desencanto.
Esto ocurre en personas muy sensibles, afectivas y apasionadas,
y aunque dicen que es infrecuente en las personas cerebrales,
y reposadas, que miran la vida con un ángulo más
intelectual y distante, yo pienso que todos/as lo hemos vivido,
sentido, sufrido, gozado, alguna vez.
POR SUERTE...
De cualquier modo el flechazo es un viaje fascinante, una
aventura apasionante, es como mecerse en un agua tibia, en
una caricia, es vivir en la primavera e impregnar el cuerpo
de aromas, es compartir emociones, sentimientos, placeres.
El flechazo es un enamoramiento súbito, sin análisis
ni elecciones, es siempre arriesgado, en algunos casos funciona,
en la mayoría el desencanto llega casi inmediatamente
que se comienza a conocer el interior, donde lo superficial
ya no tiene peso, ni donde lo físico ya no puede imponerse.
En el flechazo, la vivencia es como un ciclón, como
una ventolera, que todo lo arrasa, en el enamoramiento gradual,
el afecto, las emociones, los sentimientos, el amor, surgen
con el trato, con el roce, con el compartir, con el conocerse,
con el apego, descubriendo paulatinamente lo que el otro tiene
en valores, sentimientos, afectos, emociones.
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