11 de noviembre del 2001

LA CUARTA | SITIOS | VIDA AFECTIVA Y SEXUAL| PORTADA | ARCHIVO 2000

ARCHIVOS

BUSCADOR
Ingrese algunas palabras para buscar:


LA BOMBA 4
LA LOLA POP
LA BARRA POP

 


¿Quieres plantearnos tus dudas? escríbenos a sexualidadjuvenil@copesa.cl

SEXUALIDAD JUVENIL  

TEMA
AMOR Y SEXUALIDAD

Este sentimiento va ligado a distintas sensaciones que experimenta el cuerpo cuando está junto al ser amado.


* La sexualidad está presente en nosotros desde que nacemos hasta el fin de nuestros días.

* Hay que diferenciar la relación sexual del contacto genital o coital.

* No sólo transpiramos cuando estamos en contacto íntimo junto al ser amado. Se erizan los vellos de nuestro cuerpo, aumenta el pulso y la presión arterial.

Es cierto que durante la juventud percibimos más nuestra sexualidad, pero –sin embargo- se encuentra presente en nuestro ser desde que nacemos hasta que morimos, y se desarrolla de distintas formas de acuerdo con la evolución de la edad. Lo mismo sucede con el amor, ya que sólo creemos sentirlo cuando somos adolescentes y jóvenes, y ello no es así, porque podemos enamorarnos también durante la etapa de madurez. Por otra parte, no sólo experimentamos este sentimiento por el sexo opuesto, sino además –y de distinta manera- por nuestros padres, hermanos, familiares y amigos.

Desde el momento de la concepción hasta la etapa de recién nacido hay una relación muy estrecha e íntima entre la madre y su hijo, y el mecanismo de expresión de la sexualidad son los movimientos, los sonidos, la piel, las miradas, etcétera. Es decir, una fase de intensa comunicación.

Luego, en las etapas de lactancia, preescolar y escolar el niño o la niña pasa por diferentes fases de desarrollo de su sexualidad. En estas fases, la madre representa uno de los puntos más importantes en esta materia, llegando a ser el centro de su vida afectiva, por lo que esta relación se torna estrecha tanto en el varón como en la mujercita.

La figura paterna pasa a ser relevante en el desarrollo de algún aspecto de la sexualidad de los hijos, fundamentalmente en lo que corresponde a los roles de género.

Es en esta etapa -de lactante, preescolar y escolar- donde aparecen los sentimientos, y dentro de éstos (así como existen la alegría, la pena, el miedo, el terror o el acercamiento) aflora el amor filial, que se encuentra en el área de los afectos y que se desarrolla paralelamente con la sexualidad.

Cuando se pasa de la edad escolar a la adolescencia se producen elementos de maduración física y endocrinológica, y el cuerpo percibe y experimenta otras sensaciones que generan una madurez sicológica y el despertar del deseo y atracción por el sexo opuesto. En este sentido, se produce la selección natural por una determinada persona, por lo que comienza a ser más claro el ejercicio del amor, del deseo de querer y ser querido; de la interrelación humana y del deseo de compartir con el otro.

A su vez, este mismo sentimiento experimenta una maduración y se adapta de acuerdo con el medio cultural, familiar y educacional en que se encuentra. Esta etapa es muy importante a la hora de entregar y recibir afecto, porque no sólo se otorga o lo percibe por parte de los padres y demás familiares, sino también de parte del sexo opuesto y, por lo tanto, empieza a generarse otro tipo de amor (distinto al filial) mezclado con un sentimiento sexual. Este es el amor erótico.

RELACION SEXUAL Y COITAL
Sin embargo, aquí aparece otro tipo de fenómeno. Cuando uno habla de sexualidad puede referirse a una estrecha o intensa relación intercomunicacional o sexual entre dos personas, sin que ello signifique un contacto genital o coital. Por ejemplo, lo que habíamos descrito anteriormente entre la madre y la niña o niño recién nacido, lactante, preescolar y escolar, al igual que con el padre. En estos casos también se ejercita la sexualidad.

Volviendo al tema de la adolescencia, en esta etapa se pueden generar intensas relaciones sexual-amorosas con caricias y con muchos deseos de estar con la persona amada-, pero no necesariamente con contacto genital o coital.

A medida que el adolescente crece experimenta una mayor atracción por su pareja y empiezan a conjugarse dos elementos: el cariño (que crece y madura) y el estímulo físico, hasta transformarse en lo que llamamos “el amor y la sexualidad del adulto”.


Sin embargo, hay personas que pueden separar la respuesta sexual humana de lo que es el amor propiamente tal. Por ejemplo, un hombre puede tener un reiterado contacto coital con una determinada mujer, pero dicha relación no necesariamente significa un compromiso amoroso. Lo mismo es válido para una mujer que mantiene relaciones frecuentes con un varón.
Por otro lado, cuando la pareja pasa la etapa de joven-adulto a la de senil puede haber una intensa relación sexual y no coital, por razones físico-endocrinológica.

GRADOS DE ACERCAMIENTO Y RESPUESTA SEXUAL
Durante la adolescencia y juventud hay diferentes grados de acercamiento en la relación sexual. Primero: tomarse las manos, besarse y el contacto de piel; segundo: lo mismo que el anterior, más el contacto genital superficial (por encima de la ropa); tercero: contacto genital a genital o a través de las manos (por debajo de la ropa); cuarto: relación coital (la introducción del pene en la vagina) y quinto: lo mismo que el anterior, pero en forma mantenida y prácticamente con vida en pareja.

También se ha definido la respuesta sexual del ser humano (descrita por Master y Johnson a fines de la década del ´50) sobre la base de la observación de muchas parejas durante el acercamiento. Pero se trata en sí de una respuesta coital y ella consta de varias etapas.
Primero está la excitación, que incluye cambios en el aparato genital femenino y masculino, con el aumento de secreciones en esas zonas.

Segundo, la etapa de meseta, donde la relación se torna más intensa, y en el caso de las mujeres la vagina se profundiza en forma espontánea y se produce un cambio de posición del útero, que tiene por objeto aumentar la sensibilidad.

Luego, se produce la tercera etapa, donde hay movimientos espontáneos de la pelvis, contracciones del útero y de las trompas de falopio. En ese momento, se genera la sensación o explosión de placer (el orgasmo, propiamente tal). Por último, se termina con la cuarta fase denomina de “resolución”, en la cual todo vuelve a la normalidad como antes de la etapa de excitación.

Respecto del hombre -tras excitarse- comienza a sentir la primera erección, en la cual el pene se endurece por el aumento de sangre en su musculatura, llegando luego a la etapa de meseta, donde se genera una erección irreversible, sumada a una sensación pre-eyaculatoria. En tercer término, se producen movimientos pelvianos, contracción de las vesículas seminales y éstas -en algunos casos- pueden llevar a un pequeño dolor irradiado hacia la región testicular, especialmente cuando ha habido períodos de abstinencia. Posteriormente, se produce el orgasmo, que en el varón tiene características diferentes al de la mujer, culminando con la fase de resolución.

Cabe señalar que todas estas fases –tanto en el hombre como en la mujer- no sólo tienen una respuesta genital, sino también una extragenital que se percibe en la piel. Por ejemplo, en la etapa de meseta se produce lo que se denomina “la piel de naranja”, es decir, se observan en algunas zonas del cuerpo puntos de color rosado o rojo, unido a la erección de los vellos.

Asimismo, se experimentan cambios en el aparato cardiovascular, aumentando el pulso (la frecuencia cardíaca) y la presión arterial. Además, se generan contracciones musculares y efectos sobre las glándulas sudoríparas de la piel, aumentando la pérdida de líquidos o transpiración.

En síntesis, lo ideal es que un contacto íntimo sea la culminación de una intensa relación amorosa, donde se ha experimentado gran cariño y atracción del uno por el otro. Esto es importante, porque culturalmente -pese a que ha ido cambiando con el tiempo- la mujer llega a una relación sexual coital -en la mayoría de las veces- en un contexto de compromiso más afectivo que el hombre, quien (en muchos casos) busca sólo el orgasmo y el placer
.

  arriba    
La Cuarta E-mail: lacuarta@copesa.cl | Derechos reservados COPESA
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
PortadaVolver
<