Una buena para la bohemia de Valpo: el Cinzano sigue batallando

Si bien el presidente de la Agrupación de Locatarios Nocturnos de Valparaíso nombró al clásico restaurant entre los 25 locales que cerrarán sus puertas para siempre, el dueño del famoso lugar de entretención salió a aclarar que "no hemos pensado en eso. Estamos con la esperanza que en algún momento podamos abrir".

La pandemia del coronavirus ha golpeado muy fuerte al rubro del turismo y restaurantes de todo el mundo. Y en Valparaíso, lógicamente, la historia no es diferente. Aunque varios se reinventan entregando a domicilio lo que  antes hacían puertas adentro, otros están a la espera que la situación se revierta. Es el caso del mítico Bar Restaurant Cinzano, el que por más de un siglo ha visto pasar la vida en el Puerto y entreteniendo a marinos, miles de turistas y porteños que disfrutan de la bohemia.

Sergio Rojas, presidente de la Agrupación de Locatarios Nocturnos de Valparaíso y voz oficial a la hora de hablar de esta crítica situación, le informó el miércoles a La Cuarta que, lamentablemente, el Cinzano era uno de los que cerraría para siempre sus puertas, dando cuenta de una dura realidad.

"Son más de 25 los locales que cierran ahora, el emblemático Huevo de Valparaíso, Locomotora, locales que están en Pedro Montt, cafés, Cinzano- emblemático-, locales y restobares de barrio puerto", detalló Rojas, agregando que varios locatarios chinos también se fueron. En subida Ecuador más de 6 locales que cerraron  sus puertas. Tenemos salones de eventos que se encuentran en el sector de la Intendencia que también cerraron. El Hamburgo, el restobar Agua Luna… Es que son un montón, entre 25 y 26 locales".

Si bien el Cinzano lleva con sus cortinas abajo desde mediados de marzo de este año, su dueño, Pablo Varas Huga, salió al paso de esta información de Rojas para asegurar que su famoso local está firme a la espera que pase toda esta crisis sanitaria y que las cosas vuelvan a ser como antes.

"Nosotros estamos haciendo todo el esfuerzo para mantener el negocio activo, en el momento que sea. No hemos pensado en cerrar, para nada. Con el personal estamos bien, no hay problema. Estamos con la esperanza que en algún momento podamos abrir; ahora, si esto se alarga un año, el cuento puede ser otro, claro".

Varas detalla que "desde que se decretaron los cierres de los locales estamos cerrados, entre el 16 y 18 de marzo. No hemos despedido personal, tenemos al mismo equipo y se les está pagando a ellos y seguimos esperando que esto pase para poder abrir. Por supuesto que han sido complicados estos meses, no deja de ser, pero nosotros estamos haciendo todo el intento".

Para los que conocen el Cinzano saben que su entorno es tan característico como su comida, la música y el estilo del lugar. Transportan de inmediato a su clientela a algunas décadas al pasado, por lo que, asegura Varas, es imposible transformarse a un local con comida para llevar: "No podemos hacer venta de delivery, porque lo nuestro es diferente, no es igual a otros lugares, y mi costo es caro, no puedo hacer eso. Es todo el Cinzano, entonces, lamentablemente, no podemos hacer eso y seguimos aguantando este momento (…) No nos da para vender 4 cafés o 4 ó 5 sandwiches, al contrario, es más gasto (…)".

El dueño de restaurant enclavado en la plaza Aníbal Pinto cuenta que "le hemos estado dando vueltas al asunto para ver qué podemos hacer, pero la verdad, está difícil, más ahora que es muy probable que venga un cierre de la ciudad, de la provincia; entonces, es más complicado de hacer. Pero el esfuerzo lo estamos haciendo, de forma personal, con mis hijos y eso lo pueden decir los empleados, estamos ahí y no hemos pensado en cerrar".

Un clásico porteño

Fue fundado en 1896 por el italiano Pipo Lima, como pulpería, botillería y bar. Con los años quedó como bar restaurante, ubicado frente a la plaza Aníbal Pinto.

En 1932, se hace cargo del local José Capurro, luego don Juan Padovani y, posteriormente, Vitalicio Duque, quien mantiene el boliche hasta 1958, cuando lo adquiere Lino Benvenutto Rosasco hasta 1978.

En 1978 lo remodelan y cambian la ubicación del bar de sus comedores, tal como está a la fecha. Ese mismo año, Pablo Varas Hernández, nuevo dueño, habilita el segundo piso como una tanguería y en el primer piso música Latinoamericana, para luego quedar en el primer piso el tango y arriba el salón de baile.

Con cocina criolla e internacional, música en vivo y entretención, está a cargo de Pablo Varas Huga.

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