Más que ley: que su bolsa ecológica sea un accesorio de su estilo

Jugar con la creatividad y llenarlas de parches u otras telas es una buena opción. Si no es lo suyo, el artista Nico González la rompe con una colección muy especial.

Por años, llevar la propia bolsa para comprar el pan era lo normal. De hecho, en los negocios de barrio primero pesaban la bolsa y luego le restaban ese valor al total que indicaba la balanza con el pan ya dentro.

Claro que por comodidad, esa tradición empezó a desaparecer y el imperio de las bolsas plásticas se instaló, todo se hizo más rápido, desechable y menos romántico y, lo que es peor, más dañino para el planeta y sus habitantes.

El mundo ha reaccionado y Chile no es la excepción, ya que ya está establecido por ley que las bolsas plásticas sólo serán una cosa del pasado, lo que claramente obligará a los ciudadanos a regresar a las antiguas de tela o de otros materiales, las que ya serán parte de lo que portaremos a diario, como lo son los chalecos reflectantes dentro de los autos, por ejemplo.

Y frente a esa cotidianidad que tomarán las bolsas, la idea es que se conviertan en un accesorio más dentro del estilo de las personas, por lo que ya muchos cerebros ingeniosos están trabajando en diseños especiales y únicos, que permitan que cada individuo se sienta orgulloso de ayudar al planeta, pero con estilo.

Pintarlas, ponerles parches o enchularlas con distintos tipos de tela y texturas son algunas de las buenas ideas que se pueden aplicar a las bolsitas.

Una alternativa

En todo caso, si el ingenio y las manualidades no son lo suyo, una buena alternativa es hacerse de una de las bolsas confeccionadas por el artista Nicolás González (@holanicogonzalez), quien rompió la monotonía con unas "tote bags" que destacan por su material resistente, pero por sobre todo por sus caricaturas, algunas que acompaña con clásicas frases de reguetón, y otros diseños propios, y que son un hit.

Según González, "pensé no sólo en hacer bolsas reutilizables, ya que son de tela, de buen material, resistentes. Siento que la medida es muy buena, y a nosotros nos toca hacer que se transformen en un accesorio, en parte del estilo de las personas", destaca el talentoso.

Su colección, que es confeccionada por manos de mujeres chilenas, se está vendiendo en "Sad Fun Sad Club", en Barrio Italia, y su valor es de 15 mil pesos.

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