Cabinas permitieron sapear quiénes visitan más a los abuelitos

Autor: La Cuarta

Proyecto de visitas para adultos de tercera y cuarta edad, en medio del confinamiento, estableció que hijos, sobrinos y hermanos son quienes más los visitan en los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam).

En medio de la crisis sanitaria que afecta al mundo, los adultos mayores no sólo son un grupo de riesgo frente al contagio del Covid-19, sino que además son ellos, los que más se han visto afectados, tanto física como emocionalmente con tanto encierro.

Los ancianos afectados por el confinamiento han tenido consecuencias. Pero no sólo aquellos tatitas, que deben quedarse en sus hogares con sus familias, sino que también, los abuelitos de Eleam (Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores), quienes muchas veces cortaron todo contacto con su círculo cercano.

Sin embargo, les llegaron como regalo las Cabinas de Visitas Seguras, creación conjunta entre la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile, Fundación Acrux y el Servicio Nacional del Adulto Mayor.

Cabe destacar que fue el Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad, Conapran, el escogido para iniciar el plan piloto que ayuda a cientos de pacientes de residencias de larga estadía.

Este proyecto colaboró, entre otras cosas, a conocer cómo se relacionan los tatitas y con quiénes lo hacen. A la fecha, la mayoría de visitas fue de los hijos, en un 53%; luego los sobrinos, con un 13%; 11% los hermanos; 8% amigos; 6% nietos, y con porcentaje menor los cónyuges, primos, yernos y nueras, con un 4 y 2%. Además, en un 2%, asistieron otras personas significativas, como tutores legales y/o ex vecinos.

Más allá de los números, los momentos juntos a los seres queridos son de total alegría y les hacen muy bien a los abuelitos. Todo lo contrario pasa con la soledad. Sergio Parra, director ejecutivo de Conapran (Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad) señala que “se han notado cambios especialmente en los adultos mayores afectados en la pandemia, en una baja de peso, rigidez muscular y en algunos casos el cambio de su condición cognitiva”.

Parra, además cuenta que “el efecto en general de tener contacto con sus familiares es importante para los adultos mayores con demencia, pues ellos no están conscientes de tener un problema, y se debe educar a los familiares o personas significativas, por ejemplo, que al corregirlos en su comportamiento, puede molestarles y causar irritabilidad. Por lo mismo, es muy necesario entender el comportamiento del adulto mayor que se encuentra con un deterioro cognitivo”.

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