Chileno patiperro tiene a pura chorrillana a los ecuatorianos

Dicen que el amor puede mover montañas.

Y si no lo cree, pregúntele a Iván Vicencio. Dueño de un restaurante chileno en le zona de Samborondón en Guayaquil, que desde hace nueve meses recibe a un público expectante por saborear recetas chilenas.

Resulta que este compatriota, hincha de la Universidad de Chile, partió hace diez años desde Santiago con rumbo a un país que poco conocía, pero en el que habitaba quien definitivamente era el amor de su vida, Carolina Saltiveri. Ecuatoriana de padres chilenos que había ido a estudiar publicidad al país de sus papis.

Al principio, para Iván no fue fácil. A puro newen, el recién llegado logró hacerse un espacio entre los cerrados círculos guayaquileños. Trabajando primero en publicidad y luego en distintas labores. Finalmente, y como dice él a "pura astucia de chileno", Vicencio se puso con un puesto de sanguchitos chilenos, en un mall, con el que empezó a indagar en el rubro de las comidas.

"En Ecuador son muy buenos para la hamburguesa. Pero queríamos era que se hicieran la costumbre de comer también carne en los sándwich. Pero costó mucho porque había como un boom hamburguesero en Guayaquil", confiesa el chileno que hace patria en la humedad de la mitad del mundo.

"Con el tiempo, cambiamos un poco de rubro y finalmente, hace nueve meses estamos con un nuevo restaurante de comida chilena en el que nos está yendo muy bien", agrega este emprendedor criollo, que ahora tiene una carta nutrida de los platos más pulentitos del terruño.

"Acá lo que más les gusta es la chorrillana. Nos ha ido muy bien con eso. Poco a poco vamos metiendo nuevos platos chilenos, como el chupe de mariscos y el pastel de choclo", analiza Iván. Que se las rebusca para tener los ingredientes exactos para sus comidas y sus tragos.

"Por ejemplo, los piscos nos los traen desde Chile. Cada vez que viene un chileno, le pido que me traiga unas botellas y yo acá se las compro. Igual pasa con algunos chocolates, como la Negrita o el Super 8", confiesa.

No está solo

Claro que la magia no viene simplemente por la idea y los ingredientes. Iván tiene un staff en el que destaca un patiperro de nuestro país que lleva años paseándose por Sudamérica.

Se trata de Claudio Cabezas, porteño que le pone güeno a la cocina y que prepara pulentitamente cada una de las recetas de la carta. Y eso que donde más aprendió de cocina fue en Perú. Además, "El Rincón Chileno" se ha transformado en un lugar de reunión de hinchas para los partidos de Chile.

En la Copa América 2015 y en la Centenario, las reuniones terminaron siendo cábala y los chilenos no sólo iban a probar las piscolas al local, sino que también a gritar varios ceacheí.

"Vimos todos los partidos llenos de chilenos acá en el local. Es emocionante ver a la selección fuera de tu tierra y más cuando por primera vez la ves levantar dos copas", cierra el santiaguino, que ya está en Quito para, una vez más, gritar los goles de su amada Roja.

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