Chofer que manejaba junto a su esposa con Alzheimer repartió regalos como Pascuero

Autor: Diego López

El micrero Mario Núñez agradeció el apoyo de la Fundación Las Rosas y les entregó engañitos a los abuelos que ahora conviven con su amada.Y como si fuera poco, les dio obsequios a los niños que subían a su máquina.


Mientras realiza el recorrido entre Coquimbo y La Serena en su micro, Mario Nuñez (72) atiende el teléfono. Se pone el manos libres, le baja el volumen a Aretha Franklin, y expresa su felicidad: “Encantado de estar trabajando desde temprano. Le debo mucho a todos mis pasajeros”.

Ese tono de emoción con el que habla es porque su vida cambió completamente en un año. En noviembre del 2018, Mario se veía en la obligación de salir a trabajar junto a su esposa con Alzheimer, Fresia Farías (66), porque no tenía con quien dejarla. Pero hoy Fundación Las Rosas se hace cargo de del cuidado de su mujer, y le dio a Mario la tranquilidad que necesita para conducir.

“Estoy feliz de todo lo que me ayudaron, y cuando a uno le regalan algo, tiene que regalar de vuelta”, comentó el chofer.

Conviviendo con el Alzheimer

Nuñez juntó todos los pesitos que pudo, y sin pensarlo dos veces se fue al comercio a comprar dulces, juguetes y artículos de aseo para regalárselos a los abuelos de la fundación donde cuidan a su esposa, y a todos los niños que hasta ayer se subieron a su vehículo.

Yo tuve que cambiar mi chip. Aprendí que la solidaridad alimenta el espíritu. Hice esto por todo el agradecimiento que siento por la gente de la Fundación Las Rosas. También tuve una pena por la pérdida de mi hija -en mayo, a los 42 años-, pero no me podía quedar con toda esa amargura, cuando hay tanto niño a los que podemos sacarle una sonrisa y hacer feliz”, agregó don Mario.

¿Cómo hizo entrega de los regalos a los niños?

De la única forma que puedo. Niño que se subía a la micro se sentaba con su regalito. Les tenía pelotas de fútbol, mochilas, cascabeles para los bebes, bolsas con dinosaurios, y muchas cosas más. No importa la edad, nadie se quedó sin su engañito.

¿Y con qué sorprendió a los abuelitos?

Pensé en los que más necesitaban. Algo de ropa, útiles de aseo como jabón y shampoo, algo de azúcar y cosas así., además de algún snack.

¿Cómo está Fresia hoy?

Ella lo ha pasado “la raja”, como se dice en buen chileno. Está muy feliz con todo el cariño y cuidados que le dan. Se preocupan de sus remedios, tiene terapeuta, kinesiólogo, etc. Si yo no agradeciera eso sería un desgraciado.

¿Cómo va a pasar la noche buena?

Junto a mi hermano, que se han portado un diez conmigo. Y claro que también junto a Fresia. Vamos a cenar todos juntos.

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