Desempleada del turismo se empleó en casa mirando yute

Traía a gringos a Chile pero con el virus se acabó el turismo. Esta es la historia de una nueva emprendedora que ama el arte.

Hasta antes de la pandemia, Patricia Troncoso era una eficiente agente de turismo. Paquetes de viajes por aquí, paquetes por acá... Tenía a todos los gringos en Chile, unos comiendo hielos milenarios, otros mirando turnios las estrellas en San Pedro de Atacama.

Así fue la vida de Pati, durante 23 años... Fue, porque la empresa que tanto la quería tuvo que desprenderse de ella. Claro, se fueron los gringos y, con ellos, la plata para pagar los sueldos. Patricia pasaba a ser una más de los miles de afectados por los efectos del maldito bicho.

Pero la mujer se reconvirtió, miró a su familia y dijo "a ponerle pa' delante". "Mi historia es de esas sencillas y lindas, que nacen en momentos difíciles, pero que si no fuera por ellos quizás este sueño no sería realidad", dice.

Y a Pati le cayó la teja, una grande: "Un día me encontré con el yute, un material muy noble y yo, que soy amante de los materiales naturales y de las artesanías hechas a mano, investigué y empecé a crear cositas para mi hogar. Lo primero fue una canasta para la fruta, luego una panera y como le faltaba un poco de color hice mis primeros portaplatos y portavasos".

Hoy, su emprendimiento llamado Caracolacuerdas fluye, tal como lo hacían los gringos cuando iban a su agencia de viajes.

El arte del yute lo puedes pillar y comprar en el Instagram @caracolacuerdas y en Facebook escribiendo Caracola Cuerdas. Próximamente, en www.caracolacuerdas.

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