La historia del casete de los 5 mil “like”

Gonzalo Rojas contó en Twitter el “cachangou” con una piba hace 20 años, con quien compartió música y regalos. Esta semana volvió a oír un tema que ella le obsequió y se inició una cruzada multitudinaria por hallar a Adri.


“Adiós, adiós. Me voy, me voy. Sigo remontando río arriba en un barco que en la proa lleva el nombre de tu nombre, Río Paraná”, así comienza la canción de Suárez, interpretada por Rosario Bléfari, ícono del rock argentino que falleció el lunes.

Un tema que cuando sonó en la radio hizo que Gonzalo Rojas retrocediera al 2001, con una historia que relató en su Twitter y se llenó de comentarios.

“CTM. Me acaba de pasar un déjà vu heavy. Hace muchos años conocí a una argentina. Vino por vacaciones y a ver una amiga por un mes a Stgo. Nos conocimos en Feria del Disco de Ahumada. Enganchamos y pasamos como 10 días saliendo y disfrutando a toda raja, nos perdimos del mundo…”, comenzó relatando el “Romeo”, quien es audiovisual pero ahora pone el hombro como delivery.

La historia sigue con días de compartir música, conocer la capital, pero donde ambos sabían que había un final. “La noche antes de viajar de vuelta la pasamos de largo escuchando música, y me pasó un casete, que había grabado esa mañana, con casetes y cds que había traído, me armó un compilado. (Yo le había hecho uno antes, con sus selecciones) ‘Escuchálo. Así te acordás de mí’”, contó.

Ella era Adriana. Le compartió su número, pero en ese entonces era difícil llamar al extranjero, además de caro. Por cosas de la vida, y tras ser asaltado, Gonzalo perdió contacto y sus mundos no se juntaron nuevamente hasta que oyó la canción y compartió la historia en Twitter. Todo quedó en un casete.

Rebobinando

“Quedé absolutamente sorprendido. Jamás lo pensé al momento de escribir. Estaba en el auto, escuché la canción y fue un déjà vu. Ese tema no sabía cómo se llamaba. Ahora cuando lo supe, la vocalista había muerto, si no pasaba eso capaz no tengo idea quién es todavía”, contó Gonzalo a La Cuarta.

– ¿No buscó por otro medio?

Internet no era lo que es hoy. No tenía mail. Yo un hotmail, que en años me hackearon. En este minuto habría sido distinto. En Facebook quise buscarla, no recordaba su apellido.

– ¿Guarda el casete?

Lo volví a encontrar. Las veces que pude hablar por teléfono con ella le dije que esa canción no la conocía. Le pasé un casete con bandas chilenas, le dije que tenía que averiguar quiénes eran. Me siguió el juego haciéndome lo mismo y acepté el desafío.

– ¿La ha vuelto a buscar?

Todos me decían ‘búscala’. El martes en la noche me sentí responsable porque había mucha gente ayudando, cosa que no había pedido. Me senté a buscar, intenté con muchas combinaciones, probé Facebook, Twitter hasta en Linkedin y no encontré. Pero es raro lo que pasó.

– ¿Y si se juntan los mundos?

Cuando escribí nunca pensé en buscar. Resolví una duda y escribí. Ahora me dicen que busque, pero no sé si está viva o muerta, si vive en Mozambique o en Argentina, no sé nada. Sería entretenido saber qué fue de ella. Quizás intentó contactarme o quizás no. Suena como a película, pero no sé. Sería entretenido. Pero me da pudor iniciar una campaña, pensando en la otra parte. Imagina casada, con hijos, y llega un periodista a preguntarle con el marido al lado, me pongo en lugar y deber ser penca.

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