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Niños virales enfrentan sin luces a la pandemia

FOTO: SEBASTIAN ÑANCO / LA CUARTA.

Tres de los jóvenes que saltaron a la fama por sus hilarantes o conmovedores videos cuentan en qué están y cómo sobrellevan la crisis sanitaria por la expansión del coronavirus.


En sus cortas vidas nunca imaginaron convertirse en estrellas nacionales, pero la fama les llegó igual. De golpe. Los denominados “niños virales” fueron durante años los protagonistas de las redes sociales, al punto que les hicieron miles de memes, homenajes y hasta los invitaron a programas de televisión.

Su aparición en televisión era sinónimo de rating y momentos inolvidables. La mezcla de inocencia y viveza convirtió a estos niños en los regalones de los chilenos.

Como lo hubiera hecho cualquiera en su posición, el “Tarro”,  el “Zafrafa” , el “Chimuelo” y el “Palo” aprovecharon el impulso de la fama y se dieron algunos gustitos (ver recuadro).

Al igual que millones de jóvenes en el mundo, nuestros “niños virales”  han soportado las cuarentenas, algunos de ellos estudiando en línea o trabajando.

La vida de  los adolescentes continuó lejos de luces  y quedaron enfrentados a la preocupante realidad de la peor crisis sanitaria del siglo. Acá nos cuentan cómo sobrellevan todo.

“Chimuelo” sueña grabar temas de rap

“Adiós Chimuelo, siempre te amamos. Más que mascota, fuiste un hermano”, rezaba la canción con la que Renato Barrera saltó a la fama a principio de 2019.

El joven maulino de 14 años fue grabado mientras le realizaba un funeral a su pequeña ave llamada Chimuelo. Pero no todo salió bien, ya que al momento de finalizar el entierro, su perro intentó comerse al pájaro.

El registro dio vuelta al mundo al toque. “Nunca pensé que tendría tantas visitas. Fue algo inesperado y entretenido. Pero eso ya pasó. Ahora estoy en otra”, cuenta el joven que cursa, a distancia, primero medio en un colegio de San Javier.

Dice que apenas sale de su casa para evitar contagiarse y que le preocupa mucho la alta cantidad de muertes en el país. “Es terrible. Prefiero no ver tantas noticias”, añade.

“Es muy aburrido estar encerrado, pero no queda otra. Extraño mucho a mis amigos y ahora solo estudio y me dedico a escribir canciones de rap. Me gustaría grabar pronto”. Cuenta el joven que admira a Myke Towers.

El Tarro mata las horas entre tuercas

Miguel Eduardo González alcanzó la fama   cuando jugaba con sus amigos a saltar obstáculos en bicicleta, con el relato de lo que sucedía, al más puro estilo de un comentarista deportivo. Pero en su tercer intento se sacó la mugre, y se hirió la cara y un brazo. La escena fue subida a la plataforma YouTube, tras lo cual fue difundida. Era inicios de 2014.

“Todo muy bonito y entretenido. Me gustó mucho ser famoso en su momento, porque me entrevistaban y hasta fui a un programa de televisión. Además, conocí al Monito Vidal y  a su papá. Un sueño. Pero ahora estoy en otra y eso solo quedó en el recuerdo”, relata desde Talca el joven  al que incluso le crearon un videojuego con su caída.

“El Tarro” ahora tiene 17 años y vive junto a su familia en Talca.  Estudia mecánica automotriz en el colegio y sueña con seguir trabajando entre tuercas toda su vida. “Me encanta lo que hago. Incluso estoy trabajando en un taller en mi ciudad, donde voy con mascarilla y harto alcohol gel para no contagiarme. Y esto me sirve para distraerme ”, relata.

“Dios nos mandó esta pandemia y tenemos que tener paciencia. Es la ley de la vida. Pero yo le diría a la gente que no salga tanto. Hay muchos muertos y eso es preocupante”, finaliza.

Zafrada caza conejos y dice que “ha sido peor que el terremoto”

Pese a que sólo tiene 18 años, Víctor Díaz Concha es una especie de “padre” de los “niños virales”. El  colorín saltó a la fama en 2010,  tras explicar  la carencias de su pueblo en Iloca, que fue azotado por el terremoto y posterior tsumani del 27/F.

“Al principio me costó la fama. No podía salir mucho porque todos se querían sacar fotos conmigo. Y yo soy tranquilo, de campo. Pero bueno, tuve que apechugar”, cuenta el famoso “Zafrada”.

Víctor salió de cuarto medio el año pasado y  rindió la PSU, pero no le alcanzó el puntaje para entrar a ingeniería en Construcción. “Este año no sé qué va a pasar.  No sé si podré dar otra ve la prueba con la pandemia, que para mí ya ha sido peor que el terremoto. Mi papá, que es pescador, no ha podido trabajar en la caleta”, relata.

Dice que por ahora se mantiene ocupado cazando conejos con ayuda de galgos y cuidando caballos. Y aprovecha de analizar la gestión del Gobierno en pandemia: «Lo han hecho muy mal. Ha habido muy pocas restricciones y la gente anda como Pedro por su casa en las calles.  Debieron parar todo y no pensar en seguir ganando plata».

La película que no fue

Fue tanta la fama que hasta se armó un proyecto en el cine: estaban preparando una película, “Los Ciber amigos”, que iba abordar algunos problemas sociales del país, específicamente la sequía que azota a esta tierra hace más de una década, pero el estallido social de octubre y luego la pandemia frenaron el proyecto liderado por el cineasta Martín Rogers hasta nuevo aviso.

Hoy, ese proyecto está en el aire, toda vez que los niños están pasando la barrera hacia la adultez y a que el medio audiovisual está en una crisis terrible, sin recursos ni menos auspiciadores.

Rogers, de hecho, cree que podría terminar siendo un documental, debido a que tiene mucho material para hacerles hasta un homenaje. “Hicimos una verdadera familia”, dice.

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