Pepe Antártico se nos fue después de 69… años

Alan reconoció que se avergüenza de sus primeros dibujos, y que ahora le estaba quedando mucho más bacán y chistoso.


Tras las muerte de Percy en julio del 2013, a los 92 años, su hijo Alan Eaglehurst siguió dibujando a Pepe Antártico, que desde 1991 sale tirando la talla en La Cuarta.

En casi tres años, el diseñador gráfico de 25 años realizó más de mil viñetas y hoy nuestro diario publica la última, porque su autor decidió acabar.

“La tira que va a aparecer deja un final abierto, no se sabe qué pasará con Pepe, no creo que se vaya a casar, quizás vuelva, quizás no. Se fue, tal vez de viaje”, explicó.

“Termina a sus 69 años desde que partió en el diario Última Hora, una fecha ideal para terminar; en el fondo el Pepe era la esencia humorística de mi viejo e iba de su mano, entonces siento que uno tiene que ser honesto y saber cuándo llega el tiempo de parar”, agregó.

Sobre la decisión, agregó que “venía pensándolo hace un tiempo. Sé que mi viejo habría estado contento de que siguiera, pero sé que en el fondo él disfrutaba de ver que sus hijos creáramos nuestros propios caminos y para mí el camino no estaba con el Pepe, pues mi pasión es el diseño”.

En cuanto a la evolución de su trabajo en estos tres años, Alan fue honesto. “Veo mis tiras del principio y me dan mucha vergüenza. Nunca había dibujado cómics cuando tomé al personaje y de a poco fui mejorando. Vi los primeros trabajos de mi viejo y tampoco eran los mismos, eran menos prolijos, eran de alguien sin experiencia y el manejo que requería el personaje. Dibujando todos los días, tomándomelo en serio, ahora último estaba quedando mucho mejor”.

– ¿Qué dijo tu mamá?

– Siempre la tuvo clara. Mi papá de hecho pensaba que yo no iba a seguir porque siempre se lo dije, y mi mamá sabía que mi camino iba por otro lado.

– ¿Extrañas mucho a tu papá?

– Uno nunca se acostumbra a su ausencia, él era súper extrovertido, simpático, llenaba muchos espacios; obvio que lo echo de menos todos los días. Tenía una relación cercana con él, de consejos, de gustos afines. El tiempo pasa y se va haciendo más tranquila la cosa, pero siempre se echa de menos.

– ¿Algunas palabras el cierre?

– Me encantaría agradecer al diario por haberle dado la oportunidad al personaje de ser parte de La Cuarta y en el fondo darle una vuelta al mujeriego, que además refleja a un gallo que no deja de intentarlo, que se saca la cresta por conseguir lo que quiere; se jotea a 100 minas para que le salga con cinco, es un gallo esforzado, busquilla, que no se achica con nada.

IBA A DURAR SOLAMENTE 15 DÍAS

Por una mocha diplomática con Argentina, en 1947, el diario Última Hora suspendió la publicación de “El otro yo del Doctor Merengue”, de un dibujante trasandino.

El dire del diario le pidió a Percy un mono que no fuera ni “roto” ni “huaso” y que durara por lo menos 15 días.

“No iba a poner a un hueón triste. Tenía que ser alegre, tandero, que le gustara el hueveo, intruso, patudo”, nos dijo Percy el 2011.

Su personalidad también definió su apariencia, porque “como los intrusos meten la nariz en todas partes yo tiraba rayas para ver cómo le iba a hacer la cara al personaje y lo dejé narigón”.

El nombre que escogió para el califa fue José Fresco, pero camino al diario Percy cachó que unos letreros le daban la bienvenida a Gabriel González Videla, “el Presidente antártico”, porque en esa fecha tomó posesión del continente helado.

“Yo sabía que le echaban tallas al Presidente porque era mujeriego”, explicó Percy, quien tomó el apellido de los carteles. Su jefe cambió “José” por “Pepe”.

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