¡Perno de Papudo le hizo el amor a una tuerca!

Onanista protagonizó secuela 2.0 de historia que fue portada hace 17 años.


El protagonista de esta historia de amor interrumpido es un órgano sexual masculino conocido científicamente como “pene”, coloquialmente como “pirulo” y en las películas pornos traducidas al español como “polla”. Nosotros simplemente lo llamaremos “amigo”.

Tal como La Cuarta consignó en la mítica portada del 6 de marzo del ’98, el lunes un señor de Papudo, de iniciales M.O.A.C (40), llegó a la urgencia del vecino Hospital de La Ligua con el marrueco de su pantalón abierto y su amigo cubierto con una chaqueta.

El sujeto de la Región de Valparaíso habría fantaseado con un robot sexual de última generación, pero dado sus recursos limitados sólo pudo conseguir una tuerca de 45 milímetros de diámetro que, gracias a su gran imaginación, se transformó en la mujer de sus sueños, con problemas de lubricación.

El drama vino cuando su amigo se hinchó y comenzó a ponerse morado porque no podía salir del anillo de metal. El dolor dio paso a la preocupación que superó la vergüenza y partió en busca de ayuda. 

En la urgencia del Hospital San Agustín de La Ligua no tenían la tecnología para liberar a Willy, y, según contó el diario El Observador, derivaron al hombre y a su amigo al vecino Hospital San Martín de Quillota. 

En el recinto nos reconocieron el hecho y se negaron a entregar más información por la ley que protege la honra y privacidad de los pacientes, pero supimos que lo vio un doctor en la urgencia, quien llamó a un especialista que luego le salvó la vida al hombre y a su miembro.

Una vez terminado el procedimiento, el imaginativo califa quedó hospitalizado en observación sin mayores secuelas físicas, porque las sicológicas lo podrían acompañar hasta que se vaya cortado al Más Allá. 

¡SE LE PUDO CAER!

El urólogo de la Universidad de Chile Mauricio Salas no se sorprendió por el caso del papudano y su amigo,  porque según su experiencia no sería tan raro. 

“La gente busca obtener placer masturbándose de diferentes maneras autoeróticas, y obstruir el pene da placer. Usan anillos, argollas, pero lamentablemente el pene se erecta, se hincha, se produce un edema y después no se pueden sacar el objeto, porque el pene cambia de diámetro debido a la retención de sangre”, dijo. 

Para librar al oprimido los urólogos piden prestadas (y luego devuelven limpiecitas) las sierras que usan sus colegas neurocirujanos para cortar el cráneo. 

Si la operación se hace rápido tiene buen pronóstico. Salas nos dijo que “si no se saca el objeto en una o dos horas se produce un fenómeno de colapso bascular, el pene se necrosa, se pone negro e incluso se puede caer, se infecta y el paciente hasta puede morir”.

“También hay casos más extremos, como el del actor que hacía de Kung Fu”, dijo en doctor en alusión a David Carradine, quien murió a los 72 años y su cuerpo apareció desnudo con una cuerda alrededor del cuello y de los genitales, en junio del 2009 en Tailandia 

El finado se fue en la volada porque habría estado buscando excitación a través de la asfixia y lo hizo tan bien que se murió.

Bombero relata cómo le rescataron regalón a califa

En marzo de 1998 pasó algo similar al drama de Papudo. Un caballero tuvo un romance con un anillo de rodamientos metálico, donde se le atoró el niño.

Agotadas todas las instancias para deshacerse del molesto elemento, el hombre de San Bernardo se envolvió en una manta y un amigo lo llevó a la Posta Central de Santiago.

En la puerta no pudo contarle a la enfermera lo que había pasado. “Tengo un problema personal entre las piernas”, dijo despacito para que nadie lo escuchara. “Ah, venéreas. Tiene que ir a Mapocho a sacar número mañana”, le respondió la profesional.

El hombre se retorcía de dolor y ya al borde de la locura abrió la manta, y la señorita, al bajar la vista, se agarró la cabeza mientras gritaba que en 30 años no había visto algo así.

A los pocos minutos se congregaron en Urgencia dos compañías del Cuerpo de Bomberos, la 6ª y la 7ª, un equipo médico, un dentista, arsenaleras, y media docena de auxiliares del mismo recinto asistencial.

El 2006 Jorge Alarcón Castañeda, entonces un teniente de bomberos, desclasificó en La Nación que “eran las 7 de la tarde cuando de la central de alarma recibimos un llamado  porque una persona tenía una extremidad trabada. Nos dijeron eso nomás”.

Frente al paciente, el bombero recordó que “no entendíamos nada hasta que de repente el doctor le levantó las sábanas al y… ¡ahí lo vimos! El doctor nos dijo éste es el problema, señores. El pobre tipo tenía el pene metido en un rodamiento y no lo podía sacar. ¡Estaba enorme de inflamado!”

 Según el voluntario, las enfermeras pasaban y decían “córtenselo nomás a ese degenerado”. En el box estaba el doctor, los traumatólogos y un dentista que había llegado con sus instrumentos para ver si podía hacer algo. En total, como siete personas más el paciente.

Alarcón agregó que el califa “estaba p’adentro, y eso que tenía anestesia local. Nunca dijo cómo se había metido en ese problema. Después de examinar el problema, el médico tratante me preguntó ¿qué hacemosx?x. Ahí fuimos a buscar la galletera y nos dispusimos a cortar con el mayor cuidado posible”.

De acuerdo al teniente, otro bombero lo intentó primero y no pudo. “Y yo, como oficial a cargo del operativo, tuve que asumir la tarea. Mientras los traumatólogos le metían unos palillos entre el rodamiento y el pene, y se lo tomaban con las manos para afirmarlo, yo apliqué la cortadora. Nos demoramos 40 minutos en el primer corte”.

Y el relato termina con un final feliz: “Los traumatólogos le echaban agüita al miembro mientras yo cortaba. El problema fue que en el primer corte no soltó el rodamiento. Hicimos otro por atrás y después de otros 40 minutos el rodamiento saltó en dos partes como un resorte. Fue impresionante, todos gritamos de alegría. El paciente se fue y nunca más supimos de él, ni siquiera agradeció. Por lo menos, en todos los cuarteles de Santiago pusieron un rodamiento y un cartel que decía: En caso de emergencia, llamar la 7ª Compañía”.

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