El presidente en medio de la tempestad

Los días más difíciles de su carrera política está viviendo el mandatario peruano Martín Vizcarra, sumergido en una lucha sin tregua con el Congreso de su país.


Si algo ha caracterizado el gobierno del presidente peruano Martín Alberto Vizcarra Cornejo (56) es su permanente mocha con el Congreso. ¿La razón? El Parlamento del país vecino está dominado por “Fuerza Popular”, un partido opositor a su gobierno, con claro sesgo fujimorista.

El ingeniero civil y político asumió el cargo por “sucesión constitucional”, luego de que se aceptara la dimisión del anterior presidente Pedro Pablo Kuczynski, de quien Vizcarra había sido el primer vicepresidente.

Oriundo de Moquegua, al sureste del Perú, Martín debe su nombre a San Martín de Porres. Su padre fue alcalde de esa ciudad por el partido aprista y su mamá fue una profesora de básica. El niño Martín nació con una complicación pulmonar que lo tuvo al borde la muerte, pero sobrevivió. Al final su carrera política partió en Moquegua y se consolidó en Lima.

El 30 de junio de 2016 recibió sus credenciales como primer vicepresidente de la República.

Desde el 23 de marzo de 2018, cuando el mandatario asumió el gobierno en la sede del Parlamento limeño, Martín Vizcarra logró fama por liderar una campaña contra la corrupción: cuatro presidentes anteriores, Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski (2016- 2018) fueran investigados por la fiscalía supuestamente por favores pagados por la constructora brasileña Odebrecht. Esto llevó incluso al exmandatario Alan García a quitarse la vida en abril de 2019.

Clímax del presidente

La seguidilla de confrontaciones con el Parlamento terminó en la actual crisis que viven el país del Rímac. Y es que Vizcarra pidió el voto de confianza luego de que los congresistas le quitaran el piso a su proyecto de adelantar elecciones a abril de 2020. Para algunos expertos de la política peruana, el recorte de un año de su propia gestión y también del quehacer del Congreso habría mosqueado a la mayoría parlamentaria opositora. Esto se habría sumado a otra reforma del líder del Ejecutivo en 2018, que impidió la reelección de los honorables.

El clímax de esta lucha se dio el lunes, cuando Martín Vizcarra, a través de un mensaje al país transmitido por televisión, anunció la disolución “constitucional” del Congreso y llamó a un proceso electoral para elegir a un nuevo Parlamento.

“Está dentro de las facultades contenidas en la Constitución (…) para dar un fin a esta etapa de entrampamiento político que ha impedido que Perú crezca al ritmo de sus posibilidades”, sentenció.

La decisión fue apoyada por la gente, que salió a la calle a apoyar el presidente.

El mandatario radicalizó su postura luego que el Congreso eligiera a un nuevo miembro del Tribunal Constitucional (TC) sin discutir la cuestión “de confianza” con el Ejecutivo.

Encargada

La reacción no se hizo esperar por el lado de sus adversarios fujimoristas del hemiciclo: declararon su “incapacidad” y proclamaron a Mercedes Aráoz como presidente “temporal”.

Claro que la sorpresiva renuncia de ayer de la vicepresidenta Aráoz, nombrada como presidenta encargada, ha fortalecido a Vizcarra, en el último capítulo de esta historia… que aún no baja el telón.

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