¿Qué prefieren? Vivir o morir

2 de agosto del 2019/SANTIAGO
Accidente de tránsito deja un muerto y 6 heridos, en Gran Avenida con Quinta Avenida, en la comuna de San Miguel
FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO
2 de agosto del 2019/SANTIAGO Accidente de tránsito deja un muerto y 6 heridos, en Gran Avenida con Quinta Avenida, en la comuna de San Miguel FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Mientras el país festeja un nuevo cumpleaños, y las fondas y ramadas adornan las diferentes comunas de Chile, con sus cuecas, anticuchos y empanadas, los periodistas se preparan para informar si el número de víctimas superó o fue inferior al año pasado, en estas mismas festividades.

Los fallecidos en las rutas y calles tiñen de lágrimas lo que pudo ser una fiesta impecable. ¿La causa? El alcohol. El titular: "tragedia en la carretera". Llegó el momento de tomar una decisión y preguntarnos; ¿Hasta cuándo? No quiero ser alarmista, a horas del 18, sino más bien invitar a una profunda reflexión. No se trata de "si vas a tomar, pasa las llaves"; es mucho más profundo. A mí me hizo sentido este informe, y con mis conclusiones se los comparto.

Si eres protagonista de un suceso dramático, un verdadero holocausto para los inocentes que te acompañan, y te dieran a elegir entre quedar con vida o sin ella; ¿qué preferirías? La respuesta no es tan simple como parece.

Probablemente, escogirías sobrevivir; pero… Tienes dos costillas rotas, rotura de femur y muchas contusiones. Te tendrán que operar. Deberás tomar muchas drogas para soportar el dolor. Dormirás. Y cuando despiertes, el dolor será más grande todavía. Un policía a los pies de la cama te estará notificando que en el accidente murió tu mejor amigo y un pequeño que viajaba en el otro auto. No podrás mirarte al espejo. Nunca más dormirás plácidamente. Te harás adicto a los ansiolíticos. Ingresarás a prisión por ser responsable. Tu trabajo desaparecerá y será difícil encontrar otro, teniendo antecedentes penales. Por esto, piénsalo 2 veces, antes de apretar el acelerador, tomar una copa o simplemente el celular. Nadie sabe si detrás de la pelota corre un niño que asoma como escondido delante del bus o persiguiendo el deseado volantín.

Ahora bien, si después de la tragedia prefieres morir, para así ahorrarte esta cadena de martirio, entonces te cubrirán con una manta y te meterán a una bolsa de plástico. El juez concluirá que ibas embriagado o chateando. Tus padres nunca se recuperarán. Nadie está preparado para enterrar a un hijo; pero de qué te preocupas, si eso no lo podrás sentir, si nunca vivirás esa experiencia. En realidad, no vivirás nada más.

Tu pareja, probablemente, conocerá a alguien y seguirá su camino. Tus amigos, tarde o temprano, volverán a reír; porque aunque no te guste te terminarán olvidando. Y aquellas "tonterías" como jugar con tu mascota, hablar con tu abuelo, dejarán de ser tonterías. Simplemente, dejarán de ser. Estarás muerto. Y habrás pasado a ser una estadística. Un número sin latido. Una cifra.

Por eso, amigos, piénsenlo seriamente, antes de pisar el acelerador, tomar esa copa o mirar el móvil. Muchas veces, lento se avanza más; y siempre sin alcohol se puede llegar más lejos. Felicidades compatriotas, y a gritar por siempre "Ceacheí".

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