Saturómetro: la carta de vida para enfermos de Covid-19

Máquina se vende como pan caliente, incluso en el retail, y es vital para detectar la baja oxigenación de la sangre y evitar la temida “hipoxia silenciosa”. Minsal propuso a Isapres repartirlo al gratín para monitoreo casero.


Para el común de los mortales, que por estos días vive encerrado en cuarentena, el término “hipoxia silenciosa” puede parecer desconocido. Sin embargo, con la propagación del coronavirus, se ha transformado en un gran dolor de cabeza de los médicos del mundo.

A tanto llega la inquietud que ayer el ministro de Salud, Enrique Paris, dedicó largos minutos de su balance diario a explicar cómo afectaría a los contagiados de Covid-19, especialmente a los habitan en lugares con mayor altura sobre el nivel del mar.

La hipoxia se refiere a la falta de oxígeno en la sangre, y que de no ser tratada de forma rápida, puede ser mortal. La saturación normal de oxígeno en la sangre oscila entre 95% y 100%, y cualquier nivel por debajo del 90% se considera anormal.

El término “silenciosa” se le agrega cuando no entrega síntomas de consideración. Incluso, en algunos casos, la persona puede estar realizando una vida normal con baja oxigenación, lo que podría generar daños irreversibles en los pulmones y otros órganos.

La “hipoxia silenciosa” solo puede ser diagnosticada con un “oxímetro de pulso” o conocido popularmente como “saturómetro”, máquina pequeña que se usa en el dedo de una mano y que por estos días se vende como pan caliente, incluso en tiendas de retail, medida que obligó al gobierno a tomar cartas en el asunto.

“Cuando tú puedes colocarle al paciente y le estás midiendo la saturación, en el momento en que le baja la saturación y aparece la hipoxemia silenciosa, tiene que hospitalizarse de inmediato. Así de delicado es el tema y así de importante es detectar ese punto”, comentó el titular de Salud, quien aseguró que un paciente Covid-19 puede verse gravemente afectado en caso de no tener mediciones periódicas.

“A nivel mundial se ha detectado que ese cambio, que esa hipoxemia silenciosa, puede ser tan brusca que agrava al paciente de forma inesperada”, sostuvo el ministro, quien desafió a las isapres a entregar estas máquinas a sus afiliados para monitoreos caseros.

Hasta el momento no hubo respuesta y en el mercado éstas no bajan de las 20 luquitas. Incluso algunas superan los 100 mil pesos.

“Me parece una medida correcta, incluso algunas municipalidades estaban repartiendo entre sus vecinos. Sería bueno que se entreguen a la comunidad y a juntas de vecinos. Su uso es sencillo, se coloca en el índice o en el pulgar, sin esmalte de uñas, y se espera entre tres y cinco minutos para obtener el parámetro. Recomiendo tomar mediciones en pacientes con Covid-19 tres veces al día”, comentó Beatriz Arteaga, directora escuela Tens enfermería de UDLA.

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