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Datos para que los tatas no sufran dolor en las “bisagras” durante el invierno

Autor: Alexis Torres

En esta época de frío, una cuarentena activa es clave para que los queridos viejitos no las vean negras, sobre todo con las rodillas. Una simple silla los puede ayudar a realizar una serie de ejercicios para evitar tullirse.


Uno de los grupos que más mal la pasan con la llegada del invierno son los tatas. Este grupo etáreo, que creció con el siglo, con tranvía y vino tinto, lamentablemente comienzan a sufrir dolores en las “bisagras”, sobre todo en las rodillas.

Para todos aquellos que ya caminan lento, como perdonando el viento, una de las recomendaciones más comunes en estos casos es hacer actividad física, moverse o realizar caminatas diarias.

Sin embargo, a raíz de las cuarentenas y el distanciamiento social por el Covid-19, muchos han visto disminuida su movilidad, con el riesgo de tullirse y que los dolores vayan en aumento.

Según explica la traumatóloga del Centro Médico y Dental RedSalud Arauco, Francisca Pacheco, el primer paso para solucionar este drama invernal es comprender por qué se generan las molestias en las articulaciones.

“Hay dos fenómenos que explican este problema: en primer lugar el frío genera vasoconstricción, que significa que llega menos sangre al tejido muscular, lo que aumenta la tensión de los músculos. En segundo lugar, las bajas temperaturas aumentan la viscosidad del líquido articular, que podríamos considerar el ‘lubricante de las articulaciones’. Ambos efectos en conjunto aumentan la fricción al interior de las articulaciones, generando dolor en esas zonas”, aseguró la especialista.

Ejercicios para los tatas

Para evitar que esto empeore, la primera recomendación es evitar el enfriamiento a través de una cuarentena activa, es decir, realizar ejercicios ya que el sedentarismo en exceso puede generar problemas colaterales.

De acuerdo a la experta, lo importante es que no se requiere acondicionar el hogar como si fuera un gimnasio. Muy por el contrario, basta con elementos tan simples como una silla, para realizar al menos tres tipos de ejercicios básicos.

Pararse y sentarse de la silla: este ejercicio se debe realizar por varios minutos para activar la circulación de la sangre y evitar el enfriamiento del líquido articular. La idea es ubicar ambos pies apoyados en el piso, separados a la altura de las caderas, levantarse y luego, intentar sentarse de nuevo. Si el adulto mayor tiene problemas de equilibrio, puede apoyarse de otra silla ubicada delante, o bien, de un familiar.

Rotaciones laterales: consiste en sentarse en la silla, con la espalda bien pegada al respaldo para luego, girar hacia la izquierda y esperar un par de segundos. Luego de esto, volver a la posición inicial, para girar esta vez hacia la derecha. Repita este ejercicio durante varios minutos. La recomendación, en este caso, es seguir con la mirada la rotación que se haga, para evitar mareos o la sensación de desequilibrio. La traumatóloga de RedSalud explique que “este es un ejercicio que permite trabajar la flexibilidad”.

Levantar los talones: apoyándose del respaldo de una silla, la idea es que la persona levante los talones, espere unos segundos y luego desciendan de forma controlada y suave. Este movimiento permite fomentar el equilibrio y, además, trabaja la zona de los talones y de la planta de los pies y la musculatura gemelar ayudando al fortalecimiento de áreas que en un contexto de inactividad están más descuidadas.

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