Nos pillaron eclipsados

La Roja entró como nunca paveando y Perú acabó haciéndonos precio. Ahora habrá que buscar el tercer lugar el sábado ante Argentina.

El sueño era tan, pero tan grande, que sin darnos cuenta entramos con la almohada pegada a la cabeza anoche en Porto Alegre. Por eso que el despertar fue tan doloroso.

No va a faltar el que diga que la Roja sacó el cotillón antes de tiempo. Quizás en cierto modo fue verdad. Pero eso no implica que anocge Perú, que entró con el cuchillo entre los dientes, fue mejor en todos los aspectos del juego y que bien merecido tiene el habernos robado el sueño de una tercera final del continente.

Para que se haga una idea, en el inicio se vieron los peores 30 minutos del campeón de América. Y sin ideas, lo pagamos caro, porque ya al minuto 21 el "Oreja" Flores aprovechó una contra para noquear a un equipo aletargado.

De hecho, cuando todos pedíamos que la Roja despertara vino el balde de agua fría. Una pelota que pilló a todos paveando obligó a Gabriel Arias a salir a cortar fuera del área, y ahí vino la vergüenza de la noche, pues Carrillo sacó un centro que encontró a Yoshimar Yotún solo y, sin pensarla, la clavó mientras el portero de Racing ni siquiera alcanzó a volver.

En el segundo tiempo Chile buscó y buscó. Metió a Perú en su arco. Un palo de Vargas, un tiro de Aránguiz, fue lo más venenoso, pero no hubo caso, porque en el epílogo Paolo Guerrero puso la lápida y hasta nos perdimos un penal en los pies de Vargas.

La Roja no pudo jugar su tercera final al hilo de Copa América y ahora se tendrá que ver nuevamente la cara con Argentina, esta vez por el bronce.

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