El rey del judo ensaya las llaves con sus 14 fieles cachupines

Thomas Briceño se instaló en su parcela cordillerana a preparar la ruta a Tokyo, aunque no deja de alegar por los excesivos mimos que recibe el fútbol.


Lejos de todo el caos, virus y el bullicio urbano, en la Comunidad Santa Sofía de Lo Cañas se respira pura paz a los pies de la cordillera en Santiago. Y en medio de ese modo Zen, todos los días se despierta Thomas Briceño, el talentoso judoka que pule sus llaves junto a los tesoros de la naturaleza.

Es que el medallista de oro panamericano en Lima 2019 tiene una particular historia en la parcela junto a su pareja Patricia Figueroa, donde conviven junto a nada más y nada menos que 14 fieles perros en medio de esta pandemia. Pero lo primero es lo primero, pues Thomy comenta su trabajo físico en el encierro y pide igualdad de condiciones para todos los deportistas.

“El Comité Olímpico me ayudó con los implementos y en casa he hecho preparación física. Como el judo es un deporte de contacto, solo hago trabajo de sombra, que es reproducir el combate en la cabeza y hacer los movimientos sin un compañero. Es curioso que ya se hable de normalidad en el fútbol, pero para los demás deportistas no”, refunfuña a La Cuarta.

En ese sentido, y tras haber participado en el espacio “Es Deporte Radio” del Mindep, el rey del judo se arma de paciencia y ve de reojo viajar a Europa para la pretemporada en agosto, donde buscará abrochar un cupo a Tokio 2021. Los días a veces son difíciles, pero sus 14 amigos coludos le levantan el ánimo cuando decae.

– Numerosa familia…

-Mi pareja rescataba perros y yo me uní. Es bueno ayudarlos y regalonear en estos tiempos difíciles, siempre me han gustado. Nos desconecta sacarlos a pasear, el cariño que nos dan los animales es impagable.

– ¿Y se conoce de memoria las 14 personalidades?

-Claro, y una se llama Tomasa, se le arruga la frente igual que a mí y tiene mi mismo carácter. Es muy fiel, pero si ve algo raro, actúa. El único “pero” es la comida, se acepta cualquier ayuda, jajá.

– ¿Su pasión por los autos no la deja, cierto?

-Estudio Ingenirería Mecánica Automotriz y con mi viejo estamos arreglando un Peugeot 505 para dejarlo como un auto de exhibición. También tengo autos de juguete a escala, esto es mi pasión, ojalá algún día pueda tener un taller.

– De practicar llaves, a pasear perros y después al taller…

-Cuando me retire como deportista de alto rendimiento, quiero compartir mi experiencia a futuras generaciones, cuando uno cree las cosas y se compromete, lo pueden lograr.

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