Carlos Cabezas y las películas: Los extraños lugares del ermitaño

Músico y creador reconocido por sus trabajos en solitario o al frente de Electrodomésticos, Carlos Cabezas también ha cultivado sin barullo otra faceta; la de compositor de música para cine. Un nuevo disco reúne el material compuesto para producciones como El chacotero sentimental, El club, Nadie sabe que estoy aquí, entre otras. Un ejercicio de memoria que comenta con La Cuarta. “No es que sea todo fácil, pero encuentro que es muy entretenido hacer música de películas”, asegura.


Bien puede contar Carlos Cabezas, que de alguna forma se adelantó. Antes de la pandemia hizo de su casa -donde tiene un home studio- el lugar que concentra toda su actividad, como una suerte de encierro creativo. Y aunque sus proyectos recientes se anclan en el presente (por ejemplo la serie TransMisiva y su participación en la banda sonora de la película Nobody knows i’m here), también ha generado el espacio para la memoria.

La pandemia remarcó la pervivencia de lo retro en la cultura pop. Cuando no han sacado material nuevo, bandas y solistas han publicado archivos y recuerdos de otra era. En el caso de Cabezas, aunque mantuvo su habitual inquietud, no pudo evitar una vuelta sobre una faceta a menudo menos referida sobre su trayectoria; el vínculo con el cine chileno.

El lenguaje de los otros

Fue en 1990 cuando Cabezas participó por primera vez en la banda sonora de una película. El filme era País de octubre, de Daniel de la Vega (el mismo que en 1986 filmó un video en blanco y negro para “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros), donde incluyó los temas “Endoncia” y “Alegarikous”, que en su momento incluso rondaron en el universo creativo de Electrodomésticos, pero que finalmente fueron grabados para el álbum El resplandor (1997), su celebrado debut en solitario.

Desde entonces, en forma esporádica, pero consistente el músico acumuló experiencia en cintas como El Chacotero Sentimental, Radio Corazón, El Club, Nadie sabe que estoy aquí (con el protagónico de Jorge García, “el chileno de Lost”) , y varias otras.

Ese rincón de la obra musical de Cabezas ya tiene un punto de encuentro. Desde hace algunas semanas ya está disponible en las plataformas digitales un álbum que recopila buena parte del material compuesto por el ovallino para la gran pantalla. Se trata de Vértigo (M&E Discos), obra que reúne quince canciones a partir de dos ideas: reunir piezas que no estaban disponibles y a su vez, presentar un recorrido por el cine chileno a través de sus propuestas musicales.

“Probablemente por el tiempo en que estamos, uno tiende a ordenar el material que ha hecho -explica el músico al teléfono con La Cuarta-. Por ahí apareció este material que no había tenido publicación salvo algunas cosas de El Chacotero Sentimental y Radio Corazón. Pero todo el ámbito de trabajos para cine no había tenido una publicación ordenada con alguna idea detrás”.

Cabezas cuenta que al momento de escoger las piezas para el álbum primaron dos criterios. “Era buscar la diversidad de estilos y a la vez recordar estas grandes películas del cine chileno. Hay muchas canciones que partieron de ahí”.

No exagera. Piezas como “Esa mujer” o “Maldita”, que el músico ha repartido entre sus proyectos, en su origen fueron ideas trabajadas originalmente para películas. Cabezas asegura que, precisamente, ese mundo es el que le ha permitido ampliar su lenguaje musical hacia rincones inesperados para quienes lo trazaron como un músico de vanguardia, aperado de sintetizadores y sonidos extraños.

Y lo ejemplifica en un caso. “‘Has sabido sufrir’ es todo un tema, valga la redundancia, porque abrió la puerta para los boleros, por ejemplo”. Se trata de una canción compuesta para la película Negocio Redondo (2001), que además del título, le dio un concepto para su cuarto disco en que profundizó en un interés por el género, e incluso se dio maña para explorar en versiones propias para clásicos como “Nuestro juramento”.

“Si no hubiera sido por esta película donde había la necesidad de hacer un bolero no me habría metido en ese mundo y fue súper interesante meterse; aprendes otras cosas de tu acervo musical propio. De acuerdo a tu experiencia de vida, uno no sabe lo significativo que lo escuchas antes de los 10 años”.

-Y películas como Negocio redondo, el Chacotero, Radio Corazón, te acercaron al mundo popular, muy distinto, por ejemplo, al público de Electrodomésticos…

-Sí claro, totalmente. Esa es una de las cosas que uno agradece después. Cuando te toca estar ahí guau, lo del bolero te das cuenta que sí tenías una relación con él, pero cuando te lo plantean…uff, dios mío. El bolero con el respeto que le tenía al género, fue un paso de una generación anterior. En estas películas, El Chacotero, también tienen un contexto popular significativo, te abren a otros lenguajes y todo eso es bueno para ti.

Cabezas detalla que musicalizar una película es ante todo una conversación.

“El director te va diciendo las necesidades que tiene para las escenas y tú propones. Todos tienen distintas formas de aproximarse; hay una idea más básica que es ser literal con la escena, pero hay directores que buscan el contraste, no contar lo mismo que estás viendo sino lo que siente el protagonista. En Nadie sabe que estoy aquí, la canción intenta contar eso. Ahí vas pimponeando, corrigiendo”.

-¿Qué es lo más difícil de hacer música para películas?

-No sé si es difícil la palabra, pero es encontrar el lenguaje adecuado con el director, para poder entenderse bien acerca de lo que él necesita en términos narrativos. Que te pongan en lugares que no son los tuyos normalmente. Me parece un desafío súper interesante, tiene esa exigencia. Eso que podría ser una dificultad, es la exigencia que hace interesante la cosa. Es lo que te produce el asombro. No es que sea todo fácil, pero encuentro que es muy entretenido hacer música de películas.

El músico agrega que al revisar estas viejas grabaciones se encontró con algunas sorpresas. Por eso volvió a grabar el tema “Yo choqué”, de la película Radio Corazón, que originalmente cantaba Macarena Meléndez. “Nos entusiasmamos con cantarla -cuenta-. Me sorprendió volver a escucharla, al igual que ‘Adiós Amor’ -de la misma película-. También ‘Maldita’ es una canción significativa porque tiene todo un tema con el Chacotero Sentimental y fue bien importante en el trabajo con los Electro. Son piezas importantes para mi”.

Encierro con reconocimiento

Los últimos meses, pese al encierro, Carlos Cabezas se ha mantenido en activo. No solo porque alista nuevas composiciones con Electrodomésticos -sin fecha definida para publicar por ahora-, sino porque la llamada del mundo audiovisual no se ha detenido. “Ahora estoy tapado de pega para una serie que estoy haciendo. Ahí te das cuenta que dios es guionista”.

Pese a ello, cuenta que la pandemia le ha generado una ventana para replantearse ciertas ideas que parecían más asentadas. “Ahora el tiempo lo aprecio de otra manera. Todo este entorno es bueno creativamente; cuando estás en un espacio rutinario, con una dinámica media preprogramada el resultado refleja eso de alguna manera. De alguna forma este cambio tan radical, hace que creativamente aparezcan las cosas de otra manera,y los lenguajes sean distintos”.

Incluso, en estos días se enteró de su nominación a los premios Pulsar (en las categorías Mejor música para audiovisuales y Canción del año), precisamente por su trabajo en Nadie sabe que estoy aquí. “La sensación que quedó del trabajo de esta película fue muy buena -cuenta-. Es un reconocimiento a un proceso creativo muy significativo para mi”.

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