Contra el mundo y la vida: Cuando Michel Houellebecq se metió en la piel de H.P Lovecraft

Autor: Guido Macari

En 1991, el francés autor de Las Partículas Elementales terminó de escribir una suerte de ensayo biográfico sobre el clásico escritor de terror. Ahora, en una reedición prologada por Stephen King, vuelven estas páginas que abordan la relación entre dos figuras, en apariencia, no tan similares.


Con solo 16 años, el escritor francés Michel Houellebecq, considerado por algunos como el último enfant terrible de las letras en su país, quedó fascinado.

“No sabía que la literatura podía hacer eso”, pensó.

La libros del norteamericano Howard Phillips Lovecraft (1890- 1937) le resultaron impresionantes, por  “su contundente no al mundo tal y cómo es, y a la realidad tal y cómo el mundo insiste en que debe ser”.

Esa sensación desesperada llevo al autor de El mapa y el territorio a embarcarse en la escritura de H. P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida, libro que logró terminar en 1991, con 35 años, cuando era un desconocido funcionario en París.

El regreso

“Con la distancia creo que escribí este libro como si fuera una especie de primera novela», dice en el prefacio de esta obra de 128 páginas que ahora rescata editorial Anagrama. «Una novela con un solo personaje”, quien resulta ser una especie de alma gemela, un francés y un estadounidense que vivieron en tiempos distintos, pero que pensaban y sentían de forma parecida.

Houellebecq se ve reflejado en Lovecraft, pero a un nivel subterráneo, profundo. “Es evidente que, a título personal, yo no he seguido a Lovecraft en su odio por cualquier forma de realismo”, escribe el autor de Serotonina. Sin embargo, “pocos se han sentido tan impregnados como él por la nada absoluta de cualquier aspiración humana”.

Así, para ambos “el universo no es más que una furtiva disposición de partículas elementales”, evocando al libro homónimo Houellebecq  publicado en 1998.

Casi a la misma edad que Houellebecq descubrió a Lovecraft, este último, a sus 18 años, sufrió una depresión nervioso que enfrentó durante una década, y de la que nunca pudo recuperar del todo. Perdió la fe, se volvió escéptico de la bondad y el progreso le resultó absurdo.

En su ensayo biográfico sobre Lovecraft, se metió en la pie del autor de La llamada de Cthulhu y En las montañas de la locura. Así llego a la conclusión de que “hay algo en Lovecraft que no es del todo literario”, y es que “había algo en él no del todo humano”.

De esta forma, surge una biografía afectuosa, que al mismo tiempo es una crítica sincera.

Monstruo cerebral

Al ingresar al universo del escritor fallecido en 1937, él lo compara con posiblemente uno de los filósofos más importantes durante la Ilustración, al entenderlos como dos hombres profundamente cerebrales. Es decir Immanuel Kant «desea establecer una moral válida para toda criatura racional, y Lovecraft un universo fantástico capaz de aterrorizar a todo ser dotado de razón».

Para él, «ambos compartían también su delgadez, afición a los dulces y la sospecha de no ser del todo humanos».

El prólogo de esta reedición fue escrito por el mismísimo Stephen King, destacado escritor de terror en la actualidad y con decenas de libros a su haber.

“Cuando uno ama la vida, no lee», redactó. «Ni tampoco va mucho al cine. Digan lo que digan, el acceso al universo artístico queda más o menos reservado a los que están un poco hasta el gorro. Lovecraft llegó a estar un poco más que hasta el gorro”.

Y continúa: “Lovecraft sabe que no tiene nada que ver con este mundo. Y siempre sale perdiendo. Tanto en la teoría como en la práctica. Cree que la edad adulta es el infierno», y Houellebecq no hace otra cosa más que, hasta cierto punto, darle la razón.

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