Cenizas de Luciano Brancoli serán esparcidas en su campo

Su hermano mayor lamentó no haber pasado más tiempo con él.


A dos semanas de su muerte, ayer se realizó en la Parroquia Santa María de Las Condes, la ceremonia fúnebre de Luciano Brancoli.

Hasta la iglesia llegaron amigos, familiares y compañeros de trabajo del extinto diseñador de alta costura. Alrededor de 200 personas repletaron la nave central donde “Luca”, como le decían sus más cercanos, tuvo su último adiós.

El oficio  duró poco más de una hora y contó con la presencia de su pareja de años, Álvaro Cabrera, y destacadas personalidades como la actriz Liliana Ross, la socialité Mary Rose McGill, Carolina Jorquera, Tomás Vidiella, Nicanor Bravo, Soledad Bacarreza y Sebastián Ferrer, entre otros.

Para la ocasión el “Ave María”, que despidió las cenizas del talentoso de las telas, fue interpretado por una acongojada Andrea Tessa, quien soltó a La Cuarta: “Fue un difícil momento para mí, él era un gran amigo mío y sobre todo de mi mamá”.

DEL CAMPO

Proveniente de Chillán llegó el ingeniero agrónomo Octavio Brancoli, hermano mayor del diseñador. “Teníamos una relación de hermanos, nos veíamos poco, porque yo vivo en Chillán y vengo poco a Santiago, porque me carga esta ciudad, no la puedo ver, nos veíamos una vez al año”, relató.

– ¿No se pudo despedir?

– Tuve la suerte, 15 días antes que muriera, de hablar con él. Estaba muy contento, porque se iba a Europa de vacaciones. Esa fue la última vez que llamé a mi hermano, así que tengo mucha pena, debí haber venido más, uno no puede tener un hermano y no verlo nunca.

– Pero igual venía…

– Si venía al médico a hacerme chequeos, pasaba. A mí me gusta otra vida. Siempre peleábamos porque yo le echaba tallas. Siempre fui a sus desfiles, a todos, muy buenas modelos. Me fui al campo muy joven, no nos veíamos mucho y cuando murió mi madre, ya menos.

– No poder viajar debió ser triste, ¿O no?

– Tuve la suerte de que estaba una prima mía allá, además estaba Álvaro y un sobrino  que hizo los trámites en el consulado, pero como tuvieron que hacer la autopsia y el sistema judicial español es lentísimo, demoró 12 días. Bueno se acabó todo, sí, así es este mundo. Ahora Álvaro va a tirar sus cenizas ahí en la parcela de mi hermano, en Calera de Tango, eso es lo que él quería.

– ¿Qué pasará con el taller de Lu?

– No tengo la menor idea, estoy dispuesto a ayudar a Álvaro, vivía con él, y quiero ayudar en lo que sea necesario.

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