El próximo docureality de TVN promete sacarle el jugó a cabros flojelis

Mario estaba bien metido en su pega del local 70 de La Vega. El cabro de 19 años, es de Las Condes y tiene que estar laburando a partir de las 5 de la madrugada.


Ni trabajan ni estudian, de ahí viene el termino ”nini” para los flojazos de 18 a 26 pepas que saldrán en el nuevo docurreallity ”La Vega”, de TVN. Y frente a eso, La Cuarta partió al  tradicional espacio de abasto pa’ tantear en terreno la pega, sapear impresiones y encontrarnos con una sorpresa in situ. 

”Ya han venido entre 13 y 15 cabritos a trabajar. La verdad es que han aperrado. Eso sí, aquí hay que caerse para aprender. Les aseguro que de aquí saldrán parejitos, porque este lugar da muy buenas enseñanzas”, señaló Arturo Guerrero, uno de los locatarios más populares del lugar y relacionador público de La Vega.

La rutina de los jóvenes comienza a las 5 de la madrugada, termina a las 5 de la tarde y las tienen que hacer todas. ”Deben  madrugar tal cual lo hacemos nosotros. Tienen que trabajar 10 horas como mínimo”, contó.

Los chicuelos ”nini” tendrán que descargar camiones,  levantarles la caca a los caballos, limpiar los baños, atender a los caseros, compartir con sus compañeros de laburo y hacer rendir sus lucas ganadas. 

En pleno recorrido, La Cuarta, se pilló con las cámaras del nuevo cocido que justito grababan a Mario Espinoza, un cabro de 19 pepas, quien estaba metale empaquetando lechugas.

”Un amigo me metió y acepté no más cuando me llamaron. No estoy estudiando y a veces hago pitutos cortos. Duro re poco en la pegas no sé por qué”, confesó el lolo en exclusiva al pop.

”No me lo desconcentre. Que le queda pega y despúes tenemos que jugar una pichanga”, afirmó Germán, jefazo de Mario en el local 70.

Fuentes cercanas aseguraron que el ”docu” ya lleva tres meses de grabaciones, tendrá 15 capítulos, se emitirá uno por semana, será un protagonista por episodio y se estrenará durante la primera semana de septiembre.

Además, soplaron que habrá lolos que se lucirán mientras otros sufrirán y quedarán pa’l loly, sobre todo con la madrugá. 

”La pega no es complicada. Hay cabros complicados”, concluyó Guerrero, guaripolo del tradicional rincón capitalino.

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