“Feroz” mata con trucos hollywoodenses


Cargada a los efectos especiales, con harto colmillo y garras, contorsiones a lo mujer de hule y saltos en onda Matrix, partió la nueva apuesta dramática de Canal 13, “Feroz”. Y en esta onda, el encargado de ponerle güeno con los trucos fue el dire Jorge Olguín, un especialista en el tema, conocido por sus pelis cargadas al “chocolate” como “Sangre Eterna” y “Ángel Negro”.

 

El sociate nos rejuró que los efectos dejarán con la tarasca abierta a la barra y que no serán a lo chilensis como algunos malpensados creen, ya que incluso nos sorprenderán con algunos trucos traídos directamente desde Hollywood.

– ¿Qué tipo de efectos son los que veremos?

– Usamos dos tipos de efectos, uno a nivel material como los colmillos, las orejas puntudas, las garras y otro digital, donde hacemos las mismas prótesis y las mezclamos para lograr la sensación de crecimiento, de transformación. Son materiales que se utilizan en Hollywood y en otras partes del mundo.

– Pero no van a faltar los chaqueteros que digan que los efectos están hechos a lo chilensis, cargados al ketchup.

– Yo creo que no, todo lo contrario, porque es algo que nunca se había hecho en la televisión chilena y son un aporte novedoso.

– Entonces la acción estaría asegurada.

– Sí, hay muchas sorpresas en cuanto a los efectos. Hay saltos, choques de autos y muchas cosas más.

 

HOMBRES LOBO PARTIERON CON CUÁTICAS TRANSFORMACIONES

 

En patota y en dependencias de Canal 13 (la foteli), el elenco de “Feroz” disfrutó del primer capítulo de la telepomada que se emitió el día de ayer. La historia partió con un resumen de cómo los personajes se convirtieron en peludos hombres lobo.

 

El cuento es que Cristian Campos, “Guillermo”, se encontraba en un bosque de Temuco cuando de repente siente un aullido y va con una linterna a inpeccionar. Ahí, un lobo le hinca los dientes y le mete la maldad adentro. Las transformaciones son epilépticas y bastantes transpiradas. Con gritos de dolor, Campos se transforma en un lobo que muerde al guapetón “Leo”, interpretado por Ignacio Garmendia, quien es el hijo de su gran amor del pasado, “Soledad” (Tamara Acosta) a quien dejó en el altar por convertirse en un hombre lobo.

 

Por su litro, Leo está en el bosque a punto de besar a su pierna suave cuando también comienza con los dolores. Se le ponen las orejas puntiagudas, los colmillos le crecen y las uñas dejan la mansaca en un árbol que queda todo arañado.

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