Trabajó en la serie Chiquititas y hoy vende juguetes sexuales

Fernanda Neil también compartió el set con Benjamín Vicuña en "Don Juan y su bella dama".


“Es una nueva faceta en mi vida. Tiene que ver con el universo y las cosas que uno desea”.

Así explica la actriz Fernanda Neil el radical cambio que hizo en su vida hace ocho meses, cuando decidió incursionar en el mundo de la industria erótica.

Una noticia que sin duda impacta a ambos lados de la Cordillera, porque la bella Fernanda fue hace varios años una de las tiernas protagonistas de “Chiquititas”, la serie familiar que robó corazón de niños y no tan niños.

Incluso, años después la misma Feña compartió créditos con nuestro galán Benjamín Vicuña, en “Don Juan y su bella dama”.

Sin embargo, a diferencia de otras chicas que se fueron directo al triple equis, Fernanda optó por otra vía, la del diseño de lencería erótica y la comercialización de productos sexuales, onda vibradores, látigos, bolas de Grey y otros estimuladores sexuales.

“Desde Chiquititas a hoy pasaron casi 20 años. Nacieron nuevas inquietudes y no tuve prejuicios a la hora de volcarme a esta nueva faceta porque la sexualidad es la energía creadora de la naturaleza. Sin sexualidad no podríamos crear. No hay que tener juicios ni tabúes, sino ganas de divertirnos. Todos nos vamos a morir y hay que disfrutar el presente, el estar en pareja. El costado creativo de la actriz lo deposité en parte en esto”, contó en declaraciones recogidas por 24con.com.

 

La reconocen

“La mayoría me reconoce. Pero más allá de eso, tengo mucho feedback con el público y todos se van dándome un beso. Atiendo a las clientas de a una, las hago sentir cómodas y les aclaro las dudas que tengan. Hay clima de complicidad y empatía”, señaló Fernanda.

“Para vender tengo que conocer los productos y experimentar. Muchos hombres se asustan cuando la mujer aparece con un juguetito y tienen que entender que no son para competir, sino para aumentar el deseo de la pareja, romper la rutina y divertirse“, agregó.

Luego, aclaró que el local no es un sex shop, sino un “love store”: “La diferencia con el sex shop es que acá no vendemos pornografía. No hay material triple X. Por eso no entramos dentro del porno shop. Es un love store y acá vendemos estimuladores personales”.

“El público que más consume es curioso: señoras grandes, con más de 30 años de casadas. Quieren innovar, les parece canchero, buscan algo distinto para festejar aniversarios”, concluye Fernanda.

Fuente: 24con.com

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