Un día junto a Begoña Basauri en su gran renacer televisivo

Autor: Glamorama

La actriz que postula al Copihue de Oro como Mejor Panelista del 2018, gracias a su papel en el matinal de Mega, vive un estupendo momento televisivo y en radio. Eso sí que a veces tiene que comer y hasta cambiarse de ropa en el auto, debido a su intensa agenda donde nunca falta tiempo para pasear a su adorada Lupe.


Uno de los grandes renaceres del 2018 es el de Begoña Basauri. La actriz no solo luce estupenda cada día en el matinal de Mega, sino que se ha ganado el cariño del público y una nominación al Copihue de Oro, que se entrega esta noche, como Mejor Panelista.

Esta semana, previa al gran premio del espectáculo chileno, el rostro de las mañanas compartió un día de su intensa agenda. Del matinal se va a la radio y nunca falta el tiempo para el acondicionamiento físico ni los paseos de su adorada mascota, la Lupe.

Intuitiva y flexible

“Me levanto entre 5.30 y 5.45, dependiendo de cuán cansada esté.

Antes era mucho más fija respecto de la comida y mucho más estricta con los horarios de comer. Ahora soy bastante más intuitiva y bien flexible, por una cuestión de tiempo.

Hay mañanas que no tengo ganas de tomar desayuno, entonces me tomo solo un café negro y sin azúcar, porque me gusta, y como algo en el canal.

No me obligo a comer a la hora que me corresponde. Otras veces desayuno antes de salir y, si siento que tengo más hambre, como mucho más de lo que supuestamente debería.

Antes de salir de la casa, bien temprano, es muy importante pasear a la Lupe, como a las 6.30, más o menos.

Salgo de mi casa a más tardar 6.45 para llegar al canal a las 7. Si llego más tarde, ando súper estresada, porque es fundamental poder hacer todo con calma.

Entro a maquillaje y peluquería y después me visto con ropa del canal. Entro al set y, dependiendo de qué tan temprano sea, hay una mesa donde tomamos desayuno todos juntos y leemos un poco el diario, conversamos, echamos la talla.

Después del matinal viene la pauta, hasta cerca de las 14.30. A veces alcanzo a almorzar ahí mismo”.

Hard Candy

“Entre las 15 y las 18 trato de hacer ejercicio en el Hard Candy y con mi entrenadora que se llama Carolina Valdivieso. Uno empieza a crear lazos y ella ya es mi amiga. Al final uno hace de todo, entre terapia y ejercicio, porque no todos los días estás igual. No siempre tienes la misma energía o estás de ánimo.

Lo ideal es entrenar tres veces por semana. Me ha costado, pero he logrado mantener este ritmo sin ser deportista, porque nunca he hecho deporte en mi vida. Más que por una búsqueda estética, encontré una forma de desestresarme súper concreta y se ha vuelto una necesidad para mi calidad de vida.

En ese mismo espacio de tiempo hago mi vida no laboral, alguna entrevista, voy a la peluquería, al doctor y otras cosas.

Los martes y jueves paso a buscar a la Lupe y me la llevo a la radio Tiempo, donde hago el programa Juegos de Seducción. Llegó entre 18.30 y 18.45 y estoy al aire hasta las 20.30”.

“Soy muy Cenicienta”

“A menos que me toque trabajar, animar algo o tenga compromisos con marcas con las que trabajo, no me da para ir a eventos solo por la buena onda.

Sencillamente no me da, porque tengo una agenda laboral súper rigurosa. Ando todo el día moviéndome de un lado para otro. Almuerzo arriba del auto y tengo la ropa y zapatos en la maletera; también mis libros y las cosas que estoy leyendo. Es como mi camarín. Entonces, trato de irme a la casa y guardarme lo más temprano posible.

Intento reservar una o dos salidas a la semana, a lo máximo, para algún cumpleaños de algún amigo o amiga especial, o para el estreno de alguna obra de gente que uno quiere mucho.

Nunca vuelvo a mi casa antes de las 21.30, a comer y a hacer vida. Si salgo, soy muy Cenicienta, y a la medianoche ya estoy de regreso porque me gana el cansancio. Ojalá apagar la luz a las 23. Pero no me resulta, porque tengo que revisar las pautas del día siguiente y, no sé como me las arreglo, pero siempre encuentro algo para hacer (ríe)”.

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