José Miguel Viñuela le dice adiós a Mega: «Me voy con pena, mucha pena»

Autor: La Cuarta

Sumando sus dos etapas en el canal, el animador estuvo 19 años en esta casa televisiva. En Instagram, hizo un recorrido de toda su carrera en este espacio, sin evadir un polémico momento.


Durante las últimas semanas, el animador José Miguel Viñuela concentraba sus horas en Mega conduciendo el programa de concursos La hora de jugar, junto a María José Quintanilla y Joaquín Méndez.

Sin embargo, la estadía del animador en el canal llega a su fin, tras dos etapas que van desde el 1997 al 2012, y desde el 2017 a 2021. En total, Viñuela ha pasado 19 años de su carrera en esta casa televisiva.

Viñuela, que arribó por primera vez al canal con solo 22 años, pasó por diversos y exitosos programas, como Mekano, Sábado por la noche, Coliseo romano, Desafío millonario, La hora de jugar y, por supuesto, el matinal Mucho gusto.

A través de su Instagram, el animador de hoy 46 años hizo una emotiva publicación, haciendo un recorrido de todo su tiempo en el canal, tras anunciar su partida de la casa televisiva.

«En Mega me formé como animador, estudié periodismo en las noches mientras hacía Mekano«, partió diciendo. «Marcamos una era en la juventud, me casé y me separé».

Y así continuó su relato, mezclando su vida personal y profesional: «Me volví a casar y fui testigo de lo más lindo que le puede pasar a una persona: el nacimiento de mis hijos, así como también el dolor de la pérdida de un ser querido».

Polémico hito

El animador no eludió referirse al polémico episodio del corte de pelo al camarógrafo: «En Mega tuve muchos aciertos, pero también un gran error del cual me arrepentí, enfrenté y pedí disculpas», declaró. «Pero, lo más importante: aprendí».

Luego, expresó: «Me voy con pena, mucha pena», y lo comparó con «terminar una relación muy profunda, de muchos años».

Eso sí, al mismo tiempo, dijo estar «infinitamente agradecido de todos y todas».

Y finalmente agradeció al canal «por haber sido mi casa estos 19 años de mi vida», incluso por «haberme regalado momentos que quedarán en el disco duro de mi alma».

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