Juan Pablo Queraltó y Millaray Viera recuerdan sus chascarros en el cumple de «Sabingo»

Autor: Karin Fuentes

Este wikén, el programa de CHV soplará cinco velitas al aire y sus conductores hicieron la previa con La Cuarta. “El espacio significó que tuviera más calle”, dijo Viera, mientras que Queraltó recordó que “estuve en su fundación y he visto el crecimiento”.


“Un año más, que se va”, dice el temón que le cantaría Tommy Rey a “Sabingo”. Así es, pues este finde el programa de Chilevisión cumple cinco años al aire. ¡Qué grande! Es que son pocos los espacios que pueden vanagloriarse de estar tanto tiempo en pantalla y de forma ininterrumpida. Oiga, si ni el Covid-19 lo paró, y sólo mutó a buena persona… O, más bien, producto.

Frente a aquello, están chochos con un nuevo aniversario sus actuales animadores, Millaray Viera y “Jotapé” Queraltó, que ya forman parte de la sobremesa de los chilenos. “Somos unos afortunados, no todos los programas tienen la oportunidad de tener esa cantidad de vida”, expresó el conductor.

Y Juan Pablo agregó: “Tuve la oportunidad de ser quien fundó este espacio en su primer capítulo. He visto el crecimiento del programa. Es de los pocos que le da la oportunidad en pantalla a mostrarse a los emprendedores. ¡Uf! Me encanta poder conocer en primera persona la historia de la gente”.

Opinión que comparte su compañera “Milla”, quien se sumó hace dos años al “Sabingo”: “El espacio me ha dado mucho. Por un lado, significó que tuviera más calle y contacto con la gente, que es algo primordial como comunicador. Y por otro, es el lujo de conducirlo, viajar, donde uno tiene la suerte de sentir el cariño de las personas”.

Carcajadas

Comprenderá que con cinco años al aire son cientos de capítulos los que han llevado a la TV. ¿Alguna anécdota, “JP”? “Fuimos a conocer a un charro y había unos chanchos gigantes que me empezaron a perseguir por todos lados. Más encima, soy muy ñurdo para andar a caballo y me hicieron cabalgar, jajajá”, señaló.

Y la animadora también confesó un chascarro, que de sólo recordarlo se tapó la cara, igualito al emoji: “Estaba en Camarones con una señora que tenía un negocio de gallinas de huevos azules. Le dijimos si podíamos probarlo, no quería mucho ella, porque eran súper importantes. Lo peor de todo es que se me cayeron los huevos, ella no lo podía creer, jajajá”.

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