La hija del Rafael Araneda y Marcela Vacarezza enfrentó a sus asaltantes a través de un biombo

En la continuación del juicio por el portonazo sufrido por los Araneda-Vacarezza en 2017 fue turno de que la joven diera su testimonio, con medidas especiales. b Su madre también declaró, mostrándose visiblemente afectada por los recuerdos.

Una nueva jornada maratónica enfrentó la familia Araneda-Vacarezza en el marco del juicio oral por el portonazo sufrido en 2017 y que significó un duro golpe para la familia compuesta por los dos rostros de televisión y sus tres hijos.

El proceso judicial que tiene a tres presuntos implicados en prisión preventiva hace dos años, llegó a su etapa final y si el miércoles fue Rafael Araneda quien declaró en calidad de víctima, hoy fue el turno de Marcela Vacarezza y Martina, la hija mayor del matrimonio, sumando otra jornada de dura carga emocional.

La jornada se retomó a las 9 de la mañana para que Rafael Araneda culminara su testimonio; sin embargo, los momentos más crudos llegarían pasado el mediodía, cuando el animador le entregó la posta a su esposa y esta tuviera que recurrir a sus recuerdos.

"Luego de bajarse del auto, no vi más a Rafael. Yo pensé que lo habían matado", alcanzó a decir Vacarezza antes de quebrarse por la reconstitución del delito ocurrido el 20 de agosto del 2017 y que los vio enfrentado a seis sujetos que, armados, intentaron ingresar al inmueble, uno de los cuales fue identificado plenamente por la animadora.

"¿Está en esta sala el autor que reconoce en el delito?", fue la pregunta que encontró afirmación en Marcela, quien apuntó directamente a uno de los imputados y minutos más tarde sería su hija la que completaría el mismo proceso.

Los abogados solicitaron que la menor no tuviese contacto con los detenidos, por lo que se usó un biombo para que no hubiese contacto visual e incluso se pusieran de espaldas en el momento en que ella entrara a la sala, algo que no la intimidó para hacer su relato.

"Uno de estos sujetos me toqueteó por todos lados, se supone para robarme, pero no sé cuáles eran sus intenciones", fue uno de sus dichos más fuertes, para después determinar directamente a quien la atacó, todo a través de una pequeña rendija que tenía el biombo.

"Ese es", aseguró la menor, dando otro paso importante en un juicio que debería tener sentencia a principios de la próxima semana y para el cual la fiscalía pidió 15 años de prisión a los presuntos culpables.

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