Mario Guerrero prepara Jesucristo Superestrella: “Me mantengo alejado de las personas que no se cuidan como uno”

El baladista ensaya una nueva presentación, vía remoto, de la célebre ópera rock. En charla con el diario pop relata que el proceso, en plena segunda ola de la pandemia, no ha resultado fácil y que lo ha mantenido en alerta. También detalla la importancia del tema “Getsemaní” para su carrera y su particular vínculo con Dios.


Hubo un instante en que Mario Guerrero Vilches (1981), se hartó de cantar una canción. No era cualquiera, se trataba de la épica “Getsemaní”, una de las piezas memorables de la ópera rock Jesucristo Superestrella. Y él, la cantaba como pocos.

“Llegó un momento en que me la pedían en todos los lugares que me contrataban -recuerda desde el otro lado de la pantalla, vía Zoom, con La Cuarta-. Entonces dije: ‘basta’. Prefiero dejar esta emoción una vez por año, cuando se acerca Semana Santa. Ahí está bien. Pero después que descanse y se guarde y quizás volver a ella si se dan las condiciones para interpretarla”.

Es probable que al contactar a Guerrero cada uno de esos funcionarios municipales estuviera hechizado por el golpe emotivo que les dejó un recordado momento televisivo. Cuando era un veinteañero que peleaba una oportunidad en el set de Rojo, Guerrero ganó la segunda temporada del programa (2003) -en la que dejó en tercer lugar a una joven Montserrat Bustamente- con una celebrada interpretación del tema del que, hasta entonces, no conocía gran cosa.

“Donde me metí con el ‘Getsemaní’ fue en el programa -recuerda-. Pero cuando me propusieron hacerla realmente estaba muerto de miedo. En ese momento, no sabía si iba a poder dar con la exigencia vocal de esa canción. Ahí partió todo”.

Pero Guerrero superó con creces sus temores. Aquella interpretación, vestido de impoluta túnica blanca, generó un vínculo con la pieza que mantiene hasta hoy. “La canté en dos oportunidades, después llegó una compañía, me invitó a participar a un musical en el Teatro Providencia a una adaptación del musical. Ahí partió este profundo amor por la obra en general y por el equipo que hasta el día se mantiene en gran parte, somos los mismos de hace un buen rato”.

Incluso, cuatro años después de su triunfo, Guerrero volvió a invocar la palabra de “Getsemaní”, esta vez bajo las luces del Festival de Viña del Mar. Tal como lo hizo mucho antes Camilo Sesto, acaso uno de los intérpretes más celebrados de la mentada ópera rock, cuando amansó al “Monstruo” con una interpretación legendaria del tema. Era 1981, el mismo año en que nació Mario.

-Antes de cantarla en Viña, dijiste que era “una canción que significa mucho para mi vida y lo voy a hacer porque le hice una promesa a dios”, ¿tienes algún vínculo en particular con la religión?

-Con la religión, no. Con dios desde siempre he sentido un vínculo pero lo practico de una forma muy personal. Muchos tenemos esa forma de verlo, de sentirlo, ese es mi vínculo.

-¿Y cómo es ese vínculo?

-No es de una vez al día, es como una práctica del día a día, en general. Tiene que ver con el amor, al final eso es.

-¿Quién es el mejor intérprete de la obra? ¿Camilo Sesto o Ian Gillan?

-Camilo Sesto es total. Una vez vino al De Pe a Pá, me invitaron a participar y tuve que cantar la canción. Después tuvimos la posibilidad de acercarnos a saludarlo, imagínate lo que es Camilo Sesto para todos, y me felicitó por la interpretación. Me contó un poquito sobre lo que significaba para él; me dio a entender que era rico imaginar que regresaba en el tiempo para volver a cantarla, porque llega un punto en que ya no se puede hacer nomás.

-Y todavía sientes que puedes…

-Yo creo que me quedan varios años todavía, si me cuido bien.

“Me he encontrado con gente que no cree en el virus”

Por estos días, Mario Guerrero se prepara para volver a interpretar el papel de Jesús en un montaje de la obra, esta vez pensado como un show con 16 de las canciones originales escritas por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice en 1970. Jesucristo Superstar, El Concierto, se llama el espectáculo que se transmitirá vía streaming el próximo 3 de abril desde las 21.00 horas. Junto al baladista, también se presentarán Paloma Soto como María Magdalena, y José Manuel Casanueva en el rol del traidor Judas Iscariote.

Pero el proceso no fue sencillo. La crisis sanitaria, en el peor momento de la pandemia en Chile con siete mil contagios diarios, obligó a extremar las medidas de cuidado. “Estábamos todos con PCR, todos negativo -recuerda el artista-. Eso nos dio tranquilidad, porque inevitablemente cuando haces un espectáculo, vas a tener contacto con otra persona, por más que estés con mascarilla. Pero creo que la gente que trabajó, todos, el elenco y la gente de la producción fueron muy profesionales, realistas. Todos creemos en lo que está sucediendo, hay gente que aún no cree en esta situación”.

-En marzo murió Tomás Vidiella a consecuencia del covid, mientras trabajaba en el montaje de Orquesta de señoritas en que hubo otros actores contagiados. Durante la preparación de Jesucristo Superstar ¿has sentido miedo a contagiarte?¿cómo se maneja eso?

-Confío mucho en mis protocolos personales porque eso es super importante y también trato que el entorno en que me muevo lo tenga mas menos claro y que lo respete, porque me he encontrado con personajes que no creen y como te ven estrictos con el tema, se enojan. Hay poca empatía frente a eso, entonces me mantengo alejado de esas personas que no tienen el mismo cuidado que uno.

Mario Guerrero y Paloma Soto

-¿Y has tenido conflictos con otros colegas por eso?

-Con colegas no, pero por ahí con pseudoconocidos que no creen. Yo tampoco entro en conflicto, pero no estamos en la misma sintonía

Guerrero cuenta que además de las sesiones de trabajo para la obra -en el Teatro Nescafé de las Artes-, ha debido sortear otros asuntos, como viajes al extranjero en plena pandemia. Ello le ha exigido mantenerse en guardia frente al virus. “Imagínate que a finales de noviembre fui a Miami a grabar el single ‘Corazones rotos’ con Fanny Lu. Fue bien difícil tomar la decisión, porque al final no solo tenía que grabar con Fanny, tenía sesiones, escribir con otros autores. Pero al final fui bien estricto; en el avión estuve todo el rato con mascarilla, allá en Miami me cuidé harto. Fueron 15 días y gracias a dios no pasó nada”.

Corresponde una digresión. Este último single de Guerrero presenta un sorpresivo guiño a la música urbana, aunque sin perder su tradicional fibra romántica. “Con el productor quisimos dar este color, porque hoy la balada cambió un poco; escuchas a un Camilo que es super romántico, pero tiene estos colores, o un [Sebastián] Yatra, que hace música bien romántica pero que viene con estos ritmos. Me pareció fantástico hacerlo así, se lo envié a Fanny de esa forma y le encantó”.

Pero aclara que no dejará de lado la sufrida balada tradicional al piano o a la guitarra. “No descarto hacer la clásica balada, eso siempre está en mis conciertos. A la canción le va bien, y creo que tiene que ver con seguir una línea romántica de amor y desamor que es lo que más me gusta entregar”.

El tema también es parte de la banda sonora de la teleserie Edificio Corona, de Mega. Por ello, en tiempos de pandemia, Guerrero recibe a menudo comentarios sobre este. Cuenta que a veces se da el tiempo para responder varios, pero elude los más negativos y simplemente los descarta.

“Creo que hay mucha gente buscando excusas para pelear -cuenta-. Es cierto que a veces se da que la gente ve las redes como un basurero, y empieza a sacar la mierda que pueden tener adentro. Yo trato de llenarme de lo bueno, si hay algún comentario interesante, crítico de buena forma, hay que tomarlo, pero cuando están cargados de algo que no va con línea, se bloquea nomas”.

El cariño que se extraña

Mientras prepara el montaje de Jesucristo Superestrella, a Guerrero se le hace inevitable pensar en un momento que hasta hoy solo puede imaginar; el regreso a los shows presenciales, con público. “Hoy hemos tenido que mutar, yo hago capsulas, envio a municipalidades o empresas, esto sigue de una forma distinta. Pero se extraña el show, se extraña el contacto con el público”, asegura.

-¿Cómo te imaginas ese primer show post pandemia?

-Creo que va a ser el show más largo que pueda, no voy a querer bajarme ajaja (ríe) va a ser corto en la interna, pero va a ser largo en tiempo, se va a pasar volando. Seguro que lo voy a disfrutar mucho. Pero también se extrañan otras cosas; uno disfruta el viaje, llegar y probar sonido. Cuando llego a algún lugar me gusta salir a caminar, a veces me acompañan un par de músicos. Salimos y si encontramos un carrito con algún café nos tomamos uno. Se disfruta mucho eso.

-¿Podrías contarnos alguna anécdota de esas salidas?

-A mí después de cantar, o me dan ganas de comer o me voy a dormir. Una vez, en el sur -no diré el lugar- terminamos y nos fuimos a comer con mi manager de ese momento. Eran como las 12-12.30, llevábamos un rato caminando rumbo al Hotel y venía un curadito caminando, pero muy curadito, venía doblado de un lado para otro. Me queda mirando, se me para al frente y me dice: ‘¿Marioohh Guerreroouuuhg?’, ‘sí’, le digo yo, lo traté de saludar. Entonces él se pegaba en la cabeza y decía ‘oh, mi hermana no me lo va a creer’.

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