Bebidas energéticas ganan espacio en el negocio por su alta demanda

Su consumo crece cada año en todo el mundo, y en Chile el promedio individual subió de 0,4 litros en 2011 a dos litros en 2016.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a las energéticas como “bebidas no alcohólicas que contienen cafeína, vitaminas y otros ingredientes”. Y por lo general se comercializan con la finalidad de aumentar la energía e incrementar el rendimiento físico y mental.

Y concordante con lo anterior, Evelyn Sánchez, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Las Américas, plantea que se trata de “una bebida que contiene entre sus ingredientes principales sustancias estimulantes que ofrecen al consumidor efectos como reducir la fatiga y estimular el rendimiento”.

“Las bebidas energéticas representan un conjunto de productos elaborados mayoritariamente a base de agua carbonatada, grandes cantidades de cafeína, azúcares, aminoácidos, vitaminas, minerales y extractos vegetales estimulantes legales, como el guaraná, la taurina y L-carnitina.”, añade la docente.

– ¿Qué nuevas tendencias existen en el mercado de las bebidas energéticas?

Durante la última década, el consumo de alimentos sin azúcar ha ido en aumento, en este sentido en lo que respecta a bebidas energéticas, la línea de productos que reemplazan el azúcar por edulcorantes artificiales sería la tendencia actual. Asimismo, algunas bebidas gasificadas de consumo habitual han añadido sustancias estimulantes entre sus ingredientes.

¡Con alcohol no!

– ¿Cómo debe conservarse una bebida energética antes y después de abrir?

Las bebidas energéticas cerradas no necesitan refrigeración para conservarlas o almacenarlas; sin embargo, generalmente la preferencia de consumo es a temperaturas inferiores al ambiente, es decir refrigeradas. Una vez que son abiertas, los fabricantes recomiendan mantenerlas frías.

– ¿Cuáles son los peligros de mezclar bebidas energéticas con alcohol?

La tendencia de mezclar las bebidas energéticas con alcohol no es una práctica recomendable ya que se puede enmascarar la sensación de intoxicación alcohólica, lo que pudiese resultar en un aumento en la ingesta de alcohol y en las complicaciones relacionadas con éste.

“Al ingerir alcohol mezclado con una bebida energizante con altas concentraciones de cafeína, se manifiesta la sensación de euforia que produce la ingesta de esta combinación, con un efecto retardado del agotamiento y la fatiga. Entonces, se puede experimentar sensación de mucha energía y control, cuando realmente no están presentes en el organismo, y esta situación conlleva grandes riesgos, por ejemplo, al momento de conducir”, complementa.

¿Para deportistas?

Por último, la académica de la UDLA sostiene que “es importante diferenciar las bebidas hipertónicas energéticas de las bebidas isotónicas rehidratantes para deportistas, ya que estas últimas poseen en su composición sales y glucosa que favorecen la rehidratación y ayudan a recuperar la perdida de minerales y electrolitos”, lo que no ocurre con las primeras.

Y por eso enfatiza que “el consumo de bebidas energéticas no está asociado ni recomendado a la práctica deportiva. Sin embargo, en Chile el reglamento sanitario las denomina como “alimentos para deportistas” y “bebidas energéticas”. Esta amplia denominación genera confusiones en cuanto a sus propiedades, beneficios y uso.

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