Conozca el real impacto de la venta de galletas y chocolates en almacenes de barrio

Ambos productos son de gran demanda, destacando los derivados del cacao, donde Chile es el mayor consumidor en América Latina.


¿Por qué un almacén, un minimarket o una tienda de barrio deben proveerse de un buen surtido de chocolates y galletas para atender la demanda de sus clientes? Sencillo: porque es un buen negocio. Y cada día es mejor.

Es que nuestro país no solamente registra un crecimiento a ritmo sostenido en la compra de galletas tanto en supermercados como en el canal tradicional, sino que los chilenos somos los que más gastamos dinero en chocolates en América Latina, de acuerdo a las cifras proporcionadas por la Agencia Internacional Euromonitor.

Galletas, apuesta segura

“El mercado de las galletas viene creciendo a un ritmo de 1% estable en supermercados, y en el caso del canal tradicional la tasa se incrementa al 4%”, según datos proporcionados por la empresa investigadora de mercado Nielsen Chile.

Y aunque en estricto rigor este crecimiento no está asociado a aquellos consumidores “con hábitos alimenticios saludables”, los productores continúan innovando en sabores, texturas e ingredientes para ampliar el mercado.

“En la categoría galletas, para lo que va de año, hemos detectado al menos 40 novedades, pero sólo 5 de ellas han tenido ventas notables, principalmente aquellos productos que se categorizan como más de indulgencia”, detallan desde Nielsen Chile.

Chocolate para todos

Con un promedio de consumo anual de 2,1 kilos de chocolate por habitante, Chile lidera a los países de América Latina en este rubro, de acuerdo a las cifras proporcionadas por la Agencia Internacional Euromonitor. Un dato más que significativo, si se considera que junto a Canadá son las únicas naciones del continente en que no se produce cacao.

Según detalla la misma empresa, los chilenos gastamos cada año un promedio de más de 20 mil pesos para comprar chocolates. “Monto que ha ido creciendo con el tiempo a un ritmo de un 8% anual”, precisa.

Una tendencia, en todo caso, que se da a nivel mundial, pues para este 2020 el portal alemán de estadísticas en línea Statista prevé el consumo de 8,5 millones de toneladas de chocolate en todo el mundo.

Compras impulsivas dan paso a otras alternativas

Un gran cambio en la forma de atender al público en los negocios ha provocado el Covid-19. Ello porque para hacer frente a la pandemia, los almacenes han debido adecuarse a la emergencia sanitaria, y eso ha pasado la cuenta a la hora de vender algunos de sus productos, sobre todo aquellos que no son de primera necesidad, como las galletas y los chocolates.

Pero ante la nueva realidad la mayoría de los almaceneros se las ha ingeniado para encontrar soluciones creativas.

Uno de ellos es Rubén Jiménez, dueño de Larrabbiatta foodmarket & banquetería (Manuel Montt 2559, Local 2), quien recuerda que “antes la gente entraba, buscaba lo que necesitaba y pasaba a la caja a pagar. Y ahí teníamos los productos como chocolates y galletas, que son compras que llamamos impulsivas”.

“Eso cambió con la pandemia, porque ahora atendemos con la reja cerrada y por eso dicho tipo de compra desapareció. La solución que hallé fue poner bien a la vista los chocolates de tamaño grande y de marcas conocidas. Y la verdad es que fue una buena apuesta, porque los clientes los piden mucho y el margen de ganancia también es mejor que otras alternativas de menor tamaño”.

Rubén dice: “Debo comprar cajas de chocolates todas las semanas. También las galletas han tenido muy buena salida, en particular aquellas que tienen sabor o trozos de chocolate”.

“Antes de la pandemia la venta de estos productos representaba entre el 7% y el 9% de mis ventas, porque tenía mucha variedad de chocolates y galletas”, recuerda.

Consultado sobre qué le cuentan sus clientes al comprar chocolates o galletas, él no duda: “Dicen que es para controlar la ansiedad”.

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