Dueño de carnicería aprendió lección y hoy el ganado engorda bajo sus ojos

Fernando Araya lleva 30 años atendiendo personalmente a sus clientes, pero por la pendemia sumó el delivery.


Eso de que bajo el ojo del dueño engorda el ganado lo aprendió a las duras Luis Fernando Araya (63). Claro, porque desde que emprendió con la carnicería San Fernando, hace ya 30 años, este hombre nacido en una familia vinculada por generaciones al abastecimiento de estos locales vio cómo su esfuerzo y trabajo lo hacían prosperar, al punto que en pocos años llegó a tener hasta cinco carnicerías funcionando en distintas comunas de Santiago.

La original nació en el mismo lugar donde se sitúa hoy, en avenida México 4327, en la Villa Los Andes del Sur, en el límite entre Puente Alto y La Florida. Esa ubicación privilegiada le permitió acceder a una gran clientela, a la que fue fidalizando con su trabajo prolijo a la hora de eliminar la grasa.

Sin embargo, en aquellos locales donde no estaba él presente la realidad era distinta y, como dicen en la familia, hubo “muchas fugas”, así que antes del final de la década ya había vendido las otras y vuelto a trabajar junto a su señora en el local original.

La experiencia le sirvió. Y también el buen servicio que lleva décadas brindando a los vecinos del sector. “Siempre están pasando ex vecinos que se cambiaron de barrio, pero que vienen a la carnicería porque saben que aquí les entregamos el mejor produto y mi marido les saca toda la grasa”, cuenta Mónica, su señora, que atiende la caja mientras él se dedica a los cortes.

Pandemia

Pero con la llegada de la pandemia la carnicería San Fernando debió adaptarse a la nueva realidad. Lo hizo rápido y con la ayuda de las redes sociales. Empezaron a usar Whatsapp e Instagram para dar a conocer sus ofertas, y su hija Marcela comenzó a realizar la tarea del delivery.

“Al principio bajó la venta y en el local primero cerramos y después atendíamos a máximo dos personas por vez. Pero pronto comenzamos a recibir pedidos por teléfono y así con mi hija se armó el delivery, que nos permitió enfrentar mejor lo más duro de la cuarentena”, recuerda Mónica.

Y ahora, con el regreso de las comunas capitalinas a la fase 2, sin duda que el tema del reparto volverá a retomar fuerza. “Nosotros vamos a seguir atendiendo a los clientes que prefieran acudir ellos a comprar o que llamen por teléfono para hacer el pedido y que luego pasan a buscar. Pero para quienes deseen mantenerse en la casa o incluso si se cambiaron de comuna, vamos a seguir funcionando con el delivery”, asegura la esposa de don Fernando.

Por la contingencia y también por un tema de descanso, “la atención al público es entre las 10 de la mañana a las 5 de la tarde de corrido, sin hora de almuerzo, como era antes”, enfatiza la mujer.

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