Las razones que explican el auge femenino en el comercio y los emprendimientos

Autor: La Cuarta

Según un reporte internacional, la tasa de mujeres relacionadas con emprendimientos en Chile aumentó de un 10% a un 48% entre 2016 y 2018.


Factores económicos y sociales son claves para entender el incremento cada vez mayor de la presencia femenina tanto en los almacenes de barrio como en los emprendimientos en Chile.

“El aumento de mujeres emprendedoras en el país sin duda tiene directa relación con la de generación de ecosistemas de emprendimiento y programas de capacitación con foco en la mujer. Este es un escenario favorable que seguirá impulsando el crecimiento del emprendimiento femenino en Chile, y que puede ser la puerta de entrada al mundo laboral de muchas mujeres al permitir equilibrar la vida familiar con el trabajo”, plantea sobre el tema Katherine Delgado, decana de la Facultad de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad Bernardo O’Higgins.

Y a lo anterior se suma que “la pandemia del Covid-19 ha aumentado la posibilidad de generar nuevos emprendimientos, ya que los clientes están evitando los espacios comerciales de gran tamaño y prefieren los negocios de menor escala. Por otro lado, la situación económica ha impulsado la creación de negocios liderados por mujeres, y con ello se han abierto fondos gubernamentales y privados para apoyar estas iniciativas”, según acota Patricia Esparza, académica de la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad de Las Américas.

Según datos recogidos en un estudio de la Universidad de Valparaíso sobre el emprendimiento femenino, el 45 por ciento son jefas de hogar y el 77% de ellas emprende por primera vez. La edad promedio de las emprendedoras es de 50 años y el 28% genera ingresos por sobre el sueldo mínimo.

“El papel de las mujeres en el comercio ha aumentado de manera paulatina. Según el INE, un 38 % del total de emprendedores en Chile es mujer, lo cual sin duda que todavía es insuficiente”, manifiesta la docente de la UDLA. Una cifra que contrasta con lo indicado por el reporte Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que precisó que la tasa de mujeres relacionadas con emprendimientos en Chile aumentó de un 10% a un 48% entre 2016 y 2018, según acota la académica de la UBO.

El rol de la mujer cambió

De acuerdo a Patricia Esparza, “el rol femenino ha cambiado desde trabajadoras hacia el de empleadoras; en el milenio pasado el rol era pasivo desde el punto de vista de la gestión, limitándose a ser parte de las tareas operativas del negocio (atención de clientes, por ejemplo). En cambio hoy en día están liderando como empleadoras y gestionando sus negocios, con los cuales se han abierto nuevas oportunidades laborales a otras mujeres”.

Entre los motivos que pueden explicar el aumento de la participación de las mujeres emprendedoras están “la escasez de oportunidades laborales; la necesidad de incrementar sus ingresos, al ser el sostenedor de una familia, y porque prefieren actividades económicas que les permitan compatibilizarlas con la maternidad, el trabajo doméstico y/o de cuidado de personas”, plantea Delgado. A lo que Esparza puntualiza que “el 50% de los negocios de las emprendedoras funcionan en su mismo hogar”.

Consultadas sobre las cualidades innatas de las mujeres que la convierten en buenas emprendedoras, la docente de la UDLA plantea que ellas “naturalmente tienen una visión estratégica e instinto de sobrevivencia, lo cual es muy importante al liderar un negocio. Esto implica que se planifican y organizan con un foco en objetivos. En la gestión, son multifuncionales. Esto se adquiere al administrar los hogares y se traspasa a la administración del negocio. Por otro lado, son más motivadas, persistentes y resilientes en el logro de sus planes de negocio. Eso sin contar que acuden a capacitaciones y buscan fuentes de financiamiento en mayor grado que los hombres (Según cifras de la Asociación de emprendedores de Chile el porcentaje es del 27,3% versus un 18,6% en los hombres). Por último, las mujeres tienen mayor disposición a generar capital social y a trabajar en forma colaborativa respecto a los hombres, que son más competitivos”.

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