Los diversos beneficios que otorga la opción de viajar durante la tercera edad

Autor: LaCuarta.com

Además de revitalizarlos y darles la oportunidad de generar nuevos lazos afectivos, puede también hasta aliviarles alguna patología.


Si bien la pandemia sigue vigente en nuestras vidas, la buena respuesta de las vacunas eleva la esperanza de un progresivo regreso a la normalidad. En esa línea, sin duda que uno de los placeres que podrían volver en masa son los viajes, en especial en el grupo etario de la tercera edad, que estuvo sin salir durante este tiempo.

Y es que múltiples son los beneficios que entrega a los adultos mayores la opción de viajar tanto dentro como fuera del país, ya que por una parte revitaliza a los individuos y les permite generar lazos afectivos con nuevos pares, por otra puede incluso mejorar la movilidad y la respuesta inmune de la persona.

Estos y otros aportes a la calidad de vida física y emocional que proporcionan los viajes quedaron demostrados con el denominado turismo de la tercera edad, el cual se evidenció como «un factor importante para mantener las relaciones sociales, la sociabilización, el bienestar emocional e incluso hace disminuir la cantidad de fármacos que toman, y hasta algunas patologías que se manifiesta», según detalla el geriatra Juan Carlos Molina, de Clínica MEDS.

Respecto del papel revitalizador de los viajes para un adulto mayor, especialistas recalcan que el esparcimiento, la distracción y el relacionarse con otros pares posicionan a la persona mayor como alguien con mucho camino por recorrer y actividades por realizar. Le permite sentirse parte de un grupo y potenciar la participación en distintos grupos, como clubes sociales o juntas de vecinos. Todo lo anterior también lo mantiene más activo y, de esta forma, le ayuda a mejorar la autoestima y la confianza en sus propias capacidades.

Movilidad y respuesta inmune

Por otra parte, el viajar genera y estrecha lazos afectivos, pues ocurre mucho que con el paso de los años el adulto mayor comienza a tomar distancia del resto de la familia y perder parte del entorno afectivo. Así, estas actividades dan la posibilidad de conocer nuevas personas y relacionarse con sus pares.

También pueden surgir vínculos de amistad e incluso encontrar un o una acompañante en aquellas actividades turísticas realizadas en grupos, lo que genera un nuevo circulo de amistad en las relaciones sociales que aleja los problemas cotidianos, alivia tensiones y permite conversar y compartir realidades.

Y por otro lado, el viajar tiene la gran ventaja de que mejora la movilidad y respuesta inmune, algo muy relevante si se considera que después de los 50 años muchas personas sufren diabetes o hipertensión, enfermedades en las que resulta clave la realización de actividad física moderada.

En ese sentido, los viajes permiten mantenerse activo, sin forzar en extremo el organismo, mejorando la movilidad, las defensas y, sobre todo, la fuerza anímica para enfrentar las enfermedades diarias.

 

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