Celeste, la matriarca de la gasfitería que trabaja con sus hijos

La maestra comenzó trabajando en una bicicleta y con una caja de herramientas. Hoy tiene su vehículo propio, una bodega de implementos y a sus dos retoños ayudándole codo a codo en sus labores.

Ser mamá es una de las experiencias más hermosas que puede vivir una mujer. Sin embargo, no es una tarea fácil. Si a eso le sumamos que Celeste Arenas (34) tuvo a sus hijos a los 15 y 19 años, respectivamente, y que además tuvo que acercarse al rubro de la construcción por necesidad, la cosa se pone cuesta arriba.

“Siempre me gustó el tema de la gasfitería, hasta que se dio la oportunidad de tomar un curso. Así empecé a trabajar, y a través del tiempo me profesionalicé. La forma de mantener a mis hijos y tener las lucas era empezar en una bicicleta con una pequeña cajita de herramientas. Gracias a Dios, ahora tengo una bodega de implementos y un vehículo propio”, contó la maestra a La Cuarta Constructor.

El duro mundo de la “peni”

Aparte de luchar para entregar el sustento a sus hijos, Celeste debió combatir contra los prejuicios existentes en Chile por ser mujer en un rubro tradicionalmente de hombres.

“En los inicios es complicado ser mujer y estar en un rubro de varones, primero tratando de que te crean y que la gente tenga la convicción de que tú también te puedes un saco de cemento, o que también puedes armar y desarmar un calefón”, expresó.

Celeste, proveniente de Quinta Normal, tuvo la experiencia de trabajar en varios centros penitenciarios de Santiago como maestra. Aseguró que vivió muchas cosas difíciles de digerir, pero que “mi contrato no permite decir nada. No podemos hacer comentarios sobre el tema, pero se ven muchas cosas. Lo que más le choca al interno es ver a una mujer que va a reparar cosas”.

Rubro familiar

Tanto ha crecido Celeste que hoy trabaja de manera independiente en servicio técnico a domicilio. Su especialización es gas, pero se maneja en alcantarillado y en otras técnicas dentro de la gasfitería. Lo más asombroso es que traspasó su conocimiento a sus hijos. Incluso, el más grande está estudiando instalaciones sanitarias y gas en el liceo.

“Saco a trabajar a mis hijos y los hago practicar para que aprendan. Acá en mi casa tengo un taller, entonces aquí les enseño para que vayan a trabajar conmigo como ayudantes. Después se ganan sus luquitas”, indicó la mujer, que es miembro del Círculo Especialista de Sodimac.

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