Un constructor sin la brisca es como un obrero sin su casco

Debido a que solo se necesita un naipe español, este juego se ha vuelto fundamental en la tradición constructora a la hora del almuerzo u otros momentos de descanso.

Relacionada a un ambiente bohemio, de bares o juntas con amigos, la brisca fue creciendo poco a poco en las costumbres más populares del país. Aunque también ha sido cuestionada por tener sus raíces dentro de la cultura española, por lo que los detractores se niegan a reconocer este pasatiempo como parte de la identidad chilena.

La última polémica en la que estuvo envuelta la brisca fue la idea de convertirla en un deporte nacional, lo que fue objetado en las redes sociales.
Pero este juego de cartas cuenta con aliados, al punto de ser parte fundamental entre las costumbres de los obreros de nuestro país.

Entre los constructores, la brisca no es simplemente un pasatiempo, sino que es una verdadera tradición. “Nosotros lo venimos jugando hace muchísimos años, porque en la obra lo que hace la mayoría es almorzar, sacas el naipe y jugar brisca”, comentó Sergio Gómez, dirigente de los Trabajadores de la Construcción.

Esta costumbre, cuyo origen parece no ser del todo claro debido a la antigüedad de esta actividad en el rubro, ha hecho que se vivan competencias de toda clase en el rubro. “Hemos hecho campeonatos a nivel regional de la construcción en Santiago, Rancagua, Talca, entre otros”, indicó Gómez.

Una tradición criolla

Para Hugo Burgos, presidente de la Asociación de Brisca fundada en 1978, esta actividad es una tradición independiente de algún empleo. “La gente que participa tiene todo tipo de trabajos. Todos son distintos, acá hay de todo, si ellos quieren decir que también son parte de la brisca, para nosotros es lo mejor, porque agrandamos más este juego”, comentó Burgos.

La organización cuenta con diversas competencias durante el año. Anote:

– El torneo de Apertura.

– Del recuerdo -para los socios fallecidos-.

– El oficial, en donde juegan todos contra todos.

– El de los delegados.

– De fiestas patrias, entre otros.

La seriedad de la brisca es tal, que más allá de jugarse en bares o restaurantes, existen clubes de la organización que tienen sus propias sedes.

Reconocimiento

Si bien la identidad puede ser un punto de inflexión entre algunos, tanto los constructores como la Asociación de Brisca creen que es necesario que este pasatiempo sea reconocido como una tradición y que se entreguen recursos estatales para su masificación.

“Este ya no es el juego de antes, tú veías viejos jugando y tomando, ahora ya no es así, acá (en la asociación) está reglamentado”, aseguró Burgos.

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