Los ladrillos más ocupados de la construcción

Autor: Iván Urbina

Estas pequeñas piezas de arcilla son uno de los insumos más utilizados en el rubro. Sus distintos tipos tienen diferentes variedades de usos, y Carlos Catalán, experto de DUOC UC, los desglosa.


El ladrillo es uno de los materiales más usados en la construcción e indispensable para los albañiles. Es una pieza de arcilla, rectangular, cocida a más de 1.000 °C. Exponerse a estas temperaturas durante su fabricación le proporciona resistencia y facultades aislantes, tanto térmicas como acústicas.

Algunos de los tipos de ladrillos más conocidos son:

– Ladrillo cocido de arcilla: este es el tipo de ladrillo más común de todos los que se conocen. Está hecho de forma artesanal y no presenta huecos en su estructura. Se utiliza en construcciones que no requieran mucha resistencia. Su baja fuerza hace que no sean recomendables para la edificación de viviendas.

– Ladrillos macizos perforados: estos ladrillos se caracterizan por tener un mínimo del 10% de su superficie perforada. La principal virtud de este tipo de ladrillos es su resistencia, ya que el mortero penetra en las perforaciones verticales aumentando su fuerza. Por este motivo, se utilizan principalmente en la elevación de fachadas para viviendas.

– Ladrillo refractario: estas piezas tienen una textura lisa y homogénea. Su resistencia al calor hace que sean perfectos para cubrir áreas sometidas a altas temperaturas, como por ejemplo, los hornos, las chimeneas y los asadores.

– Ladrillo decorativo para piso: estos ladrillos se utilizan para cubrir suelos exteriores de terrazas, patios, jardines, plazas, etcétera, gracias a su gran resistencia al tránsito. Su gran variedad de diseños aporta relevancia y calidez al piso.

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